domingo, 1 de febrero de 2015

Senda de cuidados

LOS CUIDADOS SON AQUELLO QUE VUELVE SOSTENIBLE LA VIDA.
“Senda de Cuidados”, Personas que se cuidan cuidando.
SALVADOR MENDOZA GARCÍA, salmendo@hotmail.com
MADRID.

ECLESALIA, 28/01/15.- Senda de Cuidados surge hace dos años, como una asociación sin ánimo de lucro que contiene, ya en su nombre, nuestros dos principales objetivos. La asociación se llama “Senda” en virtud de que fue creada por personas que ya estábamos en el camino de lalucha por los derechos y contra las fronteras. Personas que formábamos parte del Ferrocarril Clandestino, Territorio Doméstico y Comunidades de Base. Nos conocemos y nos enredamos juntos/as para seguir esa senda, en unas circunstancias tan difíciles como las que impone la crisis.
La idea que nos llevó a caminar juntos tiene mucho que ver, también, con el “Cuidado”. Nuestra asociación es un intento de juntarnos para cuidarnos colectivamente, pensando entre todas alternativas de trabajo para aquellos a los que el mercado laboral se lo está poniendo más difícil. Así es cómo empezamos a caminar, a reunirnos, a discutir, a compartir ideas... y así es cómo llegamos a la conclusión de que la mejor forma en la que podíamos cuidar era cuidando. Los cuidados son precisamente aquello que vuelve sostenible la vida, aquello que la hace posible. Y, sin embargo, su papel ha sido siempre invisibilizado y los derechos de quienes se han hecho cargo de ellos, negados.
Esta iba a ser nuestra aportación: fundar una pequeña asociación sin ánimo de lucro que intentara crear puestos de trabajo para los compañeros que peor lo están pasando (migrantes y mujeres) ofreciendo cuidados dignos a todas las personas que lo necesiten, garantizando a la par unascondiciones laborales dignas para las cuidadoras.
En este tiempo que llevamos transitando nuestra particular “Senda de Cuidados”, hemos logrado generar 29 puestos de trabajo. Algunos parciales y temporales, pero la mayoría de ellos indefinidos y a tiempo completo. A día de hoy, 24 familias confían en nosotros para que les ayudemos en el cuidado de sus seres queridos y hogares, por lo que contamos con otros tantos cuidadores que engrandecen esta pequeña asociación. Y pensamos seguir creciendo....
Confiamos en que a ello nos ayude también el nuevo local que hemos abierto, junto con los compañeros de la Librería Traficantes de Sueños, en la calle Duque de Alba 13, al lado del metro de Tirso de Molina. Tras un año de obras y esfuerzos, ha quedado un espacio acogedor que, sobre todo a los que vivís en Madrid, os invitamos os acerquéis a conocer. Lo hemos llamado “La Universal”, pues universales soñamos que sean los derechos para todas las personas que habitan este mundo.
La mayor parte de nuestros avances, los sostenemos a base del esfuerzo y el trabajo voluntario de las nueve personas que formamos el equipo coordinador, a lo que sumamos la ayuda puntual de otros muchos voluntarios que nos regalan su tiempo colaborando en la realización de los cursos y talleres, el seguimiento a las familias, la difusión de nuestro proyecto...
Sin embargo, la Asociación cuenta con una serie de gastos fijos mensuales que tenemos que encarar. Básicamente, se reducen a: el salario de la coordinadora, el alquiler del local en el que atendemos al público y realizamos nuestros cursos, el pago de suministros básicos (luz, teléfono, internet), los gastos de gestoría y seguros, así como los gastos de imprenta que generamos para dar difusión al proyecto. En total, suman 1.900.- euros al mes.
Parte de este dinero lo cubrimos con la pequeña cuota mensual que pedimos a las familias que contratan nuestros servicios. Sin embargo, esta cuota al día de hoy apenas nos da  para cubrir el 20% de nuestros gastos, y no consideramos adecuado elevar su cuantía, pues ya pedimos demasiado esfuerzo a las familias por mantener unos sueldos lo más dignos posibles cuando en el mercado se están pagando salarios tremendamente bajos.
Por este motivo, en Senda de Cuidados hemos valorado que la mejor opción para poder seguir realizando este trabajo es pedir el apoyo colectivode todos aquellos amigos/as que conociendo nuestro proyecto, lo podáis sentir igual de importante que nosotros/as colaborando económicamente con él.
140 colaboradores/as, que contribuyeran con 30 euros trimestrales, permitirían que Senda de Cuidados continuara teniendo mucha vida por delante (toda la necesaria hasta que lográramos transformar el mundo en el que vivimos). O, aún mejor, nos bastaría con 70 colaboradores/as, que aportasen 60 euros trimestrales. 
¿Te animas a caminar con nosotros?

Para más informaciónhttp://sendadecuidados.com

miércoles, 7 de enero de 2015

De limosnas, escándalo y posibilidades

CAROLINA ABARCA, caroabarcalz@gmail.com
CÓRDOBA (ARGENTINA).

ECLESALIA, 07/01/15.- Hace algunos días almorcé con un amigo muy querido con quien no conversaba hacía tiempo y me llamó la atención que, luego de comentarme el montón de cosas lindas que estaban ocurriendo en su vida, me compartiera que en el fondo sentía una angustia que no terminaba de comprender. Más aún, había sido otra amiga quien, compartiéndole sus sentires, le había hecho tomar contacto con esto, que estaba callado al fondo de su ser.
Estos amigos tienen algo en común y es que si uno los viera de afuera nunca pensaría que sienten algún tipo de angustia: son jóvenes, están felizmente casados, tienen hijos pequeños, amigos, trabajo y no pasan necesidades económicas. ¿Qué es esa angustia? Si es la misma que yo siento a veces, creo que no es infelicidad sino la alarma que suena de vez en cuando recordándonos nuestro profundo sentido de trascendencia.
Es una alarma particular, porque respeta nuestra libertad y generalmente se activa sin estridencias, pero persiste con paciente constancia hasta que entendemos su mensaje, uno distinto para cada uno. El mensaje puede ser que nos animemos a desplegar un talento que tenemos guardado, o cambiar de trabajo, que perdonemos a alguien que nos hizo daño y que comencemos ese proyecto que tenemos en la cabeza hace tiempo. A veces tiene que ver con la decisión de soltar algo o alguien, otras con animarnos a abrirnos nuevamente al amor y la mayoría no tiene que ver con cambiar el escenario sino con empezar a interpretar mejor la obra: sonreír más, escuchar mejor, ser más generosos con nuestro tiempo… Para cada uno es diferente, pero responder a ese llamado siempre nos acerca a la plenitud.
Pensaba en como nuestra vida, mi vida concretamente, muchas veces está diseñada para estar desconectada de esto, tanto así que la alarma de la angustia pueda sonar incansablemente en silencio sin que me entere o, lo que es peor, enterándome a medias pero sin tener idea cómo apagarla! Y estando en esto me vino a la mente el ciego de Jericó:
“ estaba un ciego sentado junto al camino pidiendo limosna; (…) .Le informaron que pasaba Jesús el Nazareno y empezó a gritar, diciendo: ¡Jesús, Hijo de David, ten compasión de mí! (…) le preguntó: ¿Qué quieres que te haga? Él dijo: ¡Señor, que vea! Jesús le dijo: Ve. Tu fe te ha salvado.”
No puedo dejar de preguntarme ¿Hace cuanto tiempo estamos ciegos, viviendo de limosnas, con la alarma sonando y sin notar a Jesús que viene por el camino? Escuchamos sus pasos, sentimos su voz, pero dudamos… ¿será El realmente? Por las dudas evitamos el escándalo de llamarlo a los gritos y optamos por continuar nuestra vida en silencio. En el ciego en cambio, es fascinante ver su urgencia por vivir plenamente! El no puede verlo, pero percibe que es El y con fuerza se hace escuchar.
Seguro hubiese sido más fácil quedarse al lado del camino maldiciendo la ceguera que le impide acercarse a su objetivo, como lo es tantas veces para nosotros pensar que sería un escándalo hacer caso a nuestros llamados interiores. Pero el ciego sabe que quiere ver y tiene el aparente descaro de creer que merece la oportunidad. Admiro su lucidez de pronunciarse y elevar la voz cuando percibe su oportunidad al frente aunque otros traten de silenciarlo para evitar el escándalo. Me pregunto cuantas cosas me he estado perdiendo por no hacer el ridículo de entusiasmarme de más, por pedir por lo bajo cumpliendo con la consciencia pero sin lograr que nadie escuche de verdad.
Si lo que estamos esperando es que Jesús literalmente pase por nuestra vida y no lo estamos viendo, será mejor que nos cambiemos los anteojos. Porque la forma que eligió El de aparecerse es encarnado en un amigo con el que tomamos una copa, un pensamiento que tenemos de camino al trabajo, un proyecto al que tiende nuestra alma, lo que nos genera la realidad de nuestro país o el dolor de espalda que nos mata en la noche queriéndonos decir algo… Mientras como ciegos esperamos que se haga la luz, Jesús pasa a nuestro lado disfrazado de un sinfín de posibilidades. El escándalo entonces no es pronunciarnos con vehemencia, el escándalo es quedarnos parados tranquilos, con la alarma sonando y viviendo de limosnas frente a tanta posibilidad disfrazada. 

miércoles, 31 de diciembre de 2014

Nacer de nuevo

MERCEDES NASARRE RAMÓN, psiquiatra, mnasarre@hotmail.com
HUESCA.

ECLESALIA, 31/12/14.- Todos los años se repiten cosas parecidas en esta época del año. El tiempo navideño, desde el día 22 de Diciembre hasta el día 6 de enero, es el más cargado de tradiciones y rituales en buena parte de nuestro mundo.
En Navidad, el sol alcanza su punto más bajo y la noche es más larga que nunca, pero justo en ese punto más oscuro, ocurre la transformación. La luz vuelve a desplegarse y vence a la oscuridad.
El nivel histórico, el nivel mitológico y el nivel psicológico están ligados entre sí. La historia nos la suministran los redactores de los evangelios, que proyectaron sobre sus narraciones toda la impresión personal que el profeta de Galilea les produjo. Pero no se trata sólo de recordar algo que ocurrió, cosa que se olvida a menudo, sino de entender lo que subyace bajo estos símbolos. Así, entramos en el nivel mitológico, en el que hay pautas arquetípicas que son comunes a la humanidad desde hace siglos. Los mitos expresan algo oculto en la psique humana y sólo ellos lo articulan, porque el mito nos habla del desarrollo de lo eterno en el tiempo.
Este tiempo, en realidad, es una invitación a nacer de nuevo. Navidad significa nacimiento, acaba un año y empieza otro… Este nacimiento sólo es posible cuando nos alejamos de la exterioridad y retornamos a lo más íntimo de nosotros. Al lugar más oscuro y más secreto, allí donde está lo débil y a veces lo más roto. Sin embargo, mientras el individuo está ocupado en la realización de su ego, no ha llegado el tiempo de conocer la luz interior. Los cimientos han de ser sacudidos y sólo entonces la mirada se hace más profunda y puede ir más allá de las cosas.
Y entramos en el nivel psicológico, la Navidad siempre nos remite a la familia y a la infancia. Somos herederos de un cuerpo y de una historia emocional que nuestros padres nos han trasmitido. Durante todo el proceso de la vida atravesamos conflictos y dolores que son inherentes al hecho de madurar. Los hijos idealizan a los padres y éstos a los hijos y todo ese asunto narcisista debe disolverse para llegar al verdadero amor. Las heridas narcisistas duelen, nos decepcionan muchas cosas, es más, las heridas íntimas son las principales responsables de que haya hombres y mujeres moralmente hundidos. Unos se protegen con la crispación, otros se ocultan bajo una máscara opaca. Algunos están paralizados y otros, como dice una canción, se vuelven malos. No hay nadie sin cicatrices y marcas de la vida.
La posibilidad de nacer de nuevo ocurre exactamente en ese lugar de las heridas, allí está la puerta para encontrarse con el yo más auténtico. En medio de nuestra debilidad podemos dejar que el amor actúe y nazca en nosotros. No olvidemos que, pese a lo imposible, el dios cristiano es el dios de la debilidad y de la esperanza.

miércoles, 24 de diciembre de 2014

La estrella que regresó de la basura

MARI PAZ LÓPEZ SANTOS, pazsantos@pazsantos.com

MADRID.

ECLESALIA, 23/12/14.-
El punto final de la Navidad del 2013 mostraba, el 7 de enero, un universo de basura rebosante y rebosada seleccionada en los contenedores. Botellas de vidrio que habían encerrado burbujeantes bebidas para brindar, envases que envolvieron turrones y roscón y endulzaron la boca y la panza, más los restos de comida olvidados en el fondo del frigorífico indicaban que había que enterrar la resaca de las fiestas y darse un respiro en el clima de lo cotidiano.
Dejé un par de bolsas en los contendores. Pisé algo que, sucio y bocabajo, llamó mi atención. Me agaché y… recogí una estrella.
Estrella simbólica, de fama mundial, de ella habla la Biblia. Estrella guía de caminantes sabios que buscaban. Su búsqueda les puso en marcha asumiendo distancias, durmiendo al raso y esquivando a los poderosos y manipuladores de la historia. Estrella que se estrelló contra el suelo entre los contenedores de basura.
Rescaté una estrella de la suciedad y el pisotón, y la subí a casa. La limpié cuidadosamente y pasó a dormir, olvidada, el sueño de un año en la caja de adornos de Navidad.
A punto de iniciar la Navidad del 2014, han salido del trastero las cajas del Nacimiento, Árbol y adornos navideños. ¡Apareció de nuevo la estrella! Me costó reconocerla, pero ella nuevamente se dejó rescatar, esta vez desde el territorio de mis recuerdos.
Creo que sonreí a la estrella por su fuerza de supervivencia. Ahora ocupa un lugar exclusivo y privilegiado en el corazón de mi casa donde se celebrarán los momentos familiares en estos días.
La estrella no ha consentido dejar de ser un símbolo y me ha traído la viva presencia de los que son expulsados de la sociedad por la injusticia, las leyes que desamparan a los más necesitados, las guerras, la corrupción, la avaricia, la codicia, la hipocresía y la manipulación.
He fotografiado a la estrella rescatada y, tanto la foto como estas pocas palabras en un folio o en la pantalla del ordenador, van dedicadas a quienes la simbólica estrella ha dejado prendidos en mi pensamiento y en mi corazón. Que sirvan como grano de arena en la inmensa denuncia del atropello y el sufrimiento que se está causando a tanta gente en todo el mundo.
No olvidemos que la estrella es símbolo de Esperanza si nos ponemos en camino, como les pasó a los Sabios Buscadores (hoy, Reyes Magos) que, juntos, sin dejarse manipular, buscaron a Quien querían encontrar y le encontraron.

lunes, 22 de diciembre de 2014

Padre Nuestro desde Dios

ÁNGEL ARNAIZ QUINTANAangel.arnaiz.q@gmail.com
Bajo Lempa, Usulután (EL SALVADOR).

ECLESALIA, 22/12/14.-
Hijas e hijos míos, que vivís en el planeta Tierra, Yo conozco cada uno de vuestros nombres, cada uno de vuestros genes, cada uno de vuestros amores y desamores, y bendigo vuestros quehaceres y esperanzas en ese milagro que es la Vida de ustedes y de todos los seres.
Quiero que juntos construyamos mi República, también llamado mi Reino, y vivan felices en la paz y la justicia, con libertad y fraternidad y con toda bendición.
Esta es mi decisión, y deseo que conozcan esta voluntad mía y la hagan realidad cada día.
Tendrán la tortilla y el con qué de cada tiempo y leche para las niñas y niños, y lo que necesiten para alimentarse y vivir con salud, pero tendrán que compartirlo con los más necesitados.
Siempre disculpo sus errores y faltas, incluso cuando afectan a los demás, pero tienen que volverse a mí de todo corazón y con toda el alma, y mantener una compasión profunda con todos, que les lleve incluso a perdonarse entre ustedes y a todos.
Tengan paciencia y venzan en todas las preocupaciones y tentaciones que les salgan, que serán muchas y variadas.
Pero no teman, Yo estoy con ustedes siempre y así vencerán todo mal que les pueda sobrevenir.
Quiero recordarles que Yo les amo desde antes de la creación del mundo y desde antes que ustedes fueran concebidas o engendrados en el seno de sus madres, para que así vivan y sean de verdad mis hijas e hijos queridos.

Ustedes en Mi y Yo en ustedes, esta es mi voluntad.

sábado, 13 de diciembre de 2014

Para el mundo obrero y del trabajo

«CON JESÚS SIEMPRE NACE Y RENACE LA ALEGRÍA» 
En su nacimiento Jesucristo se descentró, se fue a los márgenes; más aún, «siendo rico se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza» (2 Cor 8,9);
sí, «se despojó de sí mismo para tomar la condición de esclavo» (Flp 2,7).
 
Este es el divino camino de la verdadera espiritualidad.
 
Humilde artesano de Nazaret, Jesús Obrero,
nacido en un establo, en medio de campesinos y pastores:
a ti solo damos culto.
 
Fuera de los límites de esta sociedad pagana
salimos al encuentro de tus hermanos pequeños,
para realizar con ellos, «pecadores y publicanos,
prostitutas y enfermos, pobres»
, tu sueño comunitarista.
 
¡Bendito seas, Jesús, porque pobres y torturados de la historia
representan el lugar privilegiado para encontrarte
crucificado y resucitado!.
 
No pasaremos de largo, cargaremos en tu nombre
a los que la injusticia masacra cada día,
¡la inmensa muchedumbre de los trabajadores sin trabajo!
y realizaremos con ellos de nuevo el Éxodo
de «unos cielos nuevos y una tierra nueva donde habite la justicia».
 
Encontrarse con Cristo estremece con su impulso a una conversión definitiva,
con su exigencia a una radicalidad y una incondicionalidad escandalosa,
que solo superamos porque es Jesús quien primero se estremeció
hasta la cruz por nosotros.
 
Por él vamos a plantar nuestra tienda en el mundo obrero empobrecido,
hasta las últimas consecuencias, como Rovirosa.
 
Hay que ir hasta las raíces de la pobreza, la opresión y la exclusión, arriesgándose al rechazo y la persecución.
 
Hay que pagar el precio por la fidelidad a Cristo Obrero empobrecido.
 
¡Y qué alegría si fuéramos dignos de ello! .
Felices fiestas.
Àlvar Miralles

jueves, 4 de diciembre de 2014

Osoro se "embarró" en El Gallinero

El arzobispo de Madrid visitó el sábado el poblado chabolista, junto a Javier Baeza

Durante dos horas y media, en mitad del aguacero, "el peregrino" bajó a los infiernos de la capital

 El obispo se limpió los zapatos embarrados en un charco. Pero los recuerdos de aquella tarde se antojan imborrables en el recién estrenado ministerio del arzobispo de Madrid

·         Carlos Osoro el peregrino

(Jesús Bastante).- "¿Entonces tú eres el Papa?". Empapado hasta las orejas, con la sotana y los zapatos embarrados, Carlos Osoro no pudo menos que sonreir. "No, no lo soy, pero si quieres puedo ser tu amigo. Me llamo Carlos, ¿y tú?". El arzobispo de Madrid se "embarró" este sábado para visitar a los mas pobres de entre los pobres de la capital, los habitantes del poblado de El Gallinero, con quienes compartió más de dos horas y media en una experiencia que, como comentó después a RD, "me ha dejado tocado".

Su anfitrión, el párroco de Entrevías, Javier Baeza, que apenas se creía lo que estaba viendo cuando, unos días antes, "un colaborador de la parroquia me dijo que don Carlos quería visitar El Gallinero". La cita, prevista para el sábado -había fiesta en el poblado rumano-, estuvo a punto de suspenderse -como la propia fiesta, porque la barriada estaba encharcada-. Pero Osoro llegó a Entrevías cerca de la una y media de la tarde. "Me conquistó desde el principio", reconoce Baeza, quien apunta que "uno no está acostumbrado a que lo primero que haga tu obispo nada más verte es pegarte un abrazo y pedirte que le llames Carlos".

"Te conozco por la prensa", le dijo el obispo al cura rojo. "Yo también a usted", respondió Javier. "Vamos a llamarnos de tú". Y así, junto a su secretario Daniel, Pepe Díaz (el otro cura de Entrevías) y dos voluntarios, Jorge y Marta, se subieron en la furgoneta de Baeza. "Vivo con varios chicos, y dos de ellos son del Gallinero. Son dos adolescentes que estaban en el coche con la música a todo trapo, y en cuanto vino Osoro les pedí que se pasaran para atrás... pero Osoro dijo que no, que él se ponía de paquete".

"Es un hombre absolutamente cercano a la gente", explica, todavía admirado, Javier Baeza. Durante dos horas y media, en mitad de la tormenta que azotaba la capital de España -Osoro canceló sobre la marcha una comida que tenía con curas "porque tenía que estar allí"-, el arzobispo de Madrid, agarrándose las faldas de la sotana para no ensuciarse demasiado -al final de la visita tuvo que buscar un charco para limpiar algo sus zapatos- visitó a varias familias, en su mayoría gitanos rumanos, que viven a diario los golpes de una sociedad injusta y sobreviven como pueden a la ausencia de luz, agua, letrinas o la constante amenaza de las apisonadoras. Casi un centenar de casas menos en los últimos meses.

Junto a él, en mitad de chabolas desvencijadas, con las goteras cayendo en sus ojos, sus manos, Carlos Osoro escuchó, y compartió, la vida y las miserias de aquellas personas. "Mostró en todo momento un respeto espectacular por la realidad de aquellas personas. Es uno de los pocos visitantes de El Gallinero que no venía con ideas preconcebidas ni discursos preparados. No le dio la charla a nadie. Escuchó, jugó con los niños, preguntó por las dificultades en las que vivían esas personas que le invitaban a su casa...", apunta Javier Baeza.

"No hizo ningún juicio, pero lo cierto es que se quedó un poco descolocado", explica el sacerdote. Osoro confirma el diagnóstico: "Es inexplicable cómo puede haber tanta pobreza a tan pocos kilómetros del centro", suspira el arzobispo de Madrid, quien recordó sus experiencias en la favelas brasileñas o con los pobres de Valencia. "Pero tan cerca, y tan pobres..." Osoro preguntó por cómo sólo existe un punto de agua, dónde estaban las letrinas -¿letrinas?- o de dónde cogían la luz.

Uno de los momentos más emotivos de la visita ocurrió cuando Osoro entró en un pequeño cuartucho, con apenas dos camas. "¿Cuántos vivís aquí?", preguntó a una joven de 33 años. "Vivimos mi marido, mi hermana, mi madre... y mis once hijos". ¿En dos camas? "¿Y dónde duermes?". Osoro contempló la pobreza, pero también la dignidad de personas que cuidan de lo suyo, y de los suyos, y que reclaman respeto y acogida. Sonrió con las bromas de sus anfitriones, y se mostró preocupado al escuchar cómo existen tantas instituciones supuestamente implicadas para arreglar la situación y, sin embargo, "las cosas casi no han mejorado".

"Muchos, especialmente eclesiásticos, cuando salen de allí, critican la pobreza, pero también la promiscuidad. Él nos reconoció que, cuando ves la realidad de la gente, los juicios morales hay que aparcarlos un poco, y no juzgar determinadas situaciones concretas. Como hace el Papa, por otro lado", añade Baeza.

"Hay que estar aquí para verlo", añade Osoro, todavía afectado por la visita, pero agradecido por poder compartir la experiencia. Y con el compromiso de que no será la última vez que visite El Gallinero. Y emocionado con las sonrisas de los niños, que tiraban de su cruz pectoral, y le preguntaban dónde estaba su casa. "Algunos de ellos trapichean en la zona de Bailén, y se lo dijeron, y don Carlos les dijo que fueran a visitarle al Arzobispado, que preguntaran por él y que si estaba saldría y se tomarían algo".

"¿Tú eres el Papa?", le preguntaban los niños. "Yo les explicaba que era como el cura de los curas de Madrid", relata Javier Baeza, quien muestra cómo "en todo momento demostró que venía como uno más, a escuchar. No fue dando catequesis. A mí me ganó desde el primer momento hasta el abrazo de despedida, todavía mojados, cuando me pidió el teléfono" y quedaron para, un día, poder celebrar con la comunidad de Entrevías.

"No quiero establecer comparaciones, pero es la primera vez que me encuentro un obispo que me conoce y que me escucha, que me da su teléfono y que detiene el tiempo para estar con nosotros", explicaba Baeza al día siguiente, en la misa de Entrevías. El compromiso de visitar la casa en la que Javier vive con adolescentes de varias nacionalidades ya está planteado, así como una charla reposada con los curas de Entrevías. "Tengo que ser el obispo de todos", subraya, como un mantra, Carlos Osoro. Y Javier Baeza, el descreído Javier Baeza, se lo cree a pies juntillas. "Porque lo he visto en El Gallinero".

No importó la lluvia, pues los caminos están trazados, incluso en El Gallinero, para aquéllos que quieren ser peregrinos. No cabe duda que el nuevo arzobispo de Madrid es uno de ellos. A la vuelta, en la furgoneta, todavía impresionado por el lugar donde viven tantas personas, tantos niños, Osoro reflexionaba sobre su última visita al Papa Francisco, el jueves pasado en Roma. "Me preguntaba si ya tenía casa definitiva donde vivir. ¡Cómo voy a estar, al lado de cómo está viviendo esta gente!". El obispo se limpió los zapatos embarrados en un charco. Pero los recuerdos de aquella tarde se antojan imborrables en el recién estrenado ministerio del arzobispo de Madrid.

viernes, 14 de noviembre de 2014

Creatividad, no estatismo

Mateo 25, 14-30 JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 12/11/14.- 

 Sorprendentemente, , el “tercer siervo” es condenado sin haber cometido ninguna acción mala, a pesar de la aparente inocencia de la parábola de los talentos
Su único error,“no hacer nada”: no arriesga su talento, no lo hace fructificar, lo conserva intacto en un lugar seguro. El mensaje de Jesús es claro:  
No a la obsesión por la seguridad, sí al esfuerzo arriesgado por transformar el mundo. No a la fe enterrada bajo el conformismo, sí al trabajo comprometido en abrir caminos al reino de Dios. 
No a una vida estéril, sí a la respuesta activa. no al conservadurismo, sí a la creatividad.El pecado de los seguidores puede ser siempre el no arriesgarnos a seguirlo de manera creativa. 
Es significativo el lenguaje que se ha empleado para ver en qué hemos centrado la atención: 'conservar' el depósito de la fe; la tradición; las buenas costumbres; la gracia; la vocación... 
Esta tentación de 'conservadurismo' es más fuerte en tiempos de 'crisis religiosa': controlar la ortodoxia, reforzar la disciplina y la normativa; asegurar la pertenencia a la Iglesia... 
Todo puede ser explicable, pero ¿no es con frecuencia una manera de desvirtuar el evangelio y congelar la creatividad del Espíritu?.
Para los responsables de las comunidades cristianas puede ser más cómodo “repetir” de manera monótona los caminos heredados del pasado, ignorando los interrogantes, las contradicciones y los planteamientos del hombre moderno, pero ¿de qué sirve si no somos capaces de transmitir luz y esperanza a los problemas y sufrimientos de los hombres y mujeres de nuestros días?.
Las 'actitudes' a cuidar hoy en la Iglesia no son prudencia, fidelidad al pasado, resignación...son más bien búsqueda creativa, audacia, capacidad de riesgo, 'escucha al Espíritu'... que todo lo hace nuevo. Lo grave es que, lo mismo que le sucedió al siervo de la parábola, también nosotros creamos que estamos respondiendo fielmente con nuestra actitud conservadora, cuando estamos defraudando sus expectativas. El principal quehacer hoy no puede ser 'conservar', sino 'comunicar' la Buena Noticia en una sociedad sacudida por cambios socioculturales

jueves, 30 de octubre de 2014

En las manos de Dios

Conmemoración de los difuntos Marcos 5, 33-39; 16,1-6
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 28/10/14.- Los hombres de hoy no sabemos qué hacer con la muerte. A veces, lo único que se nos ocurre es ignorarla y no hablar de ella. Olvidar cuanto antes ese triste suceso, cumplir los trámites religiosos o civiles necesarios y volver de nuevo a nuestra vida cotidiana.
Pero tarde o temprano, la muerte va visitando nuestros hogares arrancándonos nuestros seres más queridos. ¿Cómo reaccionar entonces ante esa muerte que nos arrebata para siempre a nuestra madre?. ¿Qué actitud adoptar ante el esposo querido que nos dice su último adiós?. ¿Que hacer ante el vacío que van dejando en nuestra vida tantos amigos y amigas?.
La muerte es una puerta que traspasa cada persona en solitario. Una vez cerrada la puerta, el muerto se nos oculta para siempre. No sabemos qué ha sido de él. Ese ser tan querido y cercano se nos pierde ahora en el misterio insondable de Dios. ¿Cómo relacionarnos con él?.
Los seguidores de Jesús no nos limitamos a asistir pasivamente al hecho de la muerte. Confiando en Cristo resucitado, lo acompañamos con amor y con nuestra plegaria en ese misterioso encuentro con Dios. En la liturgia cristiana por los difuntos no hay desolación, rebelión o desesperanza. En su centro solo una oración de confianza: “En tus manos, Padre de bondad, confiamos la vida de nuestro ser querido
¿Qué sentido pueden tener hoy entre nosotros esos funerales en los que nos reunimos personas de diferente sensibilidad ante el misterio de la muerte?. ¿Qué podemos hacer juntos: creyentes, menos creyentes, poco creyentes y también increyentes?.
A lo largo de estos años, hemos cambiado mucho por dentro. Nos hemos hecho más críticos, pero también más frágiles y vulnerables; somos más incrédulos, pero también más inseguros. No nos resulta fácil creer, pero es difícil no creer. Vivimos llenos de dudas e incertidumbres, pero no sabemos encontrar una esperanza.
A veces, suelo invitar a quienes asisten a un funeral a hacer algo que todos podemos hacer, cada uno desde su pequeña fe. Decirle desde dentro a nuestro ser querido unas palabras que expresen nuestro amor a él y nuestra invocación humilde a Dios:
Te seguimos queriendo, pero ya no sabemos cómo encontrarnos contigo ni qué hacer por ti. Nuestra fe es débil y no sabemos rezar bien. Pero te confiamos al amor de Dios, te dejamos en sus manos. Ese amor de Dios es hoy para ti un lugar más seguro que todo lo que nosotros te podemos ofrecer. Disfruta de la vida plena. Dios te quiere como nosotros no te hemos sabido querer. Un día nos volveremos a ver”.

miércoles, 22 de octubre de 2014

Creer en el amor

0 Tiempo ordinario(A) Mateo 22, 34-40
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA22/10/14.- La religión cristiana les resulta a no pocos un sistema religioso difícil de entender y, sobre todo, un entramado de leyes demasiado complicado para vivir correctamente ante Dios. ¿No necesitamos los cristianos concentrar mucho más nuestra atención en cuidar antes que nada lo esencial de la experiencia cristiana?.
Los evangelios han recogido la respuesta de Jesús a un sector de fariseos que le preguntan cuál es el mandamiento principal de la Ley. Así resume Jesús lo esencial: lo primero es “amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con todo tu ser; lo segundo es amarás a tu prójimo como a ti mismo.
La afirmación de Jesús es clara. El amor es todo. Lo decisivo en la vida es amar. Ahí está el fundamento de todo. Lo primero es vivir ante Dios y ante los demás en una actitud de amor. No hemos de perdernos en cosas accidentales y secundarias, olvidando lo esencial. Del amor arranca todo lo demás. Sin amor todo queda pervertido.
Al hablar del amor a Dios, Jesús no está pensando en los sentimientos o emociones que pueden brotar de nuestro corazón; tampoco nos está invitando a multiplicar nuestros rezos y oraciones. Amar al Señor, nuestro Dios, con todo el corazón es reconocer a Dios como Fuente última de nuestra existencia, despertar en nosotros una adhesión total a su voluntad, y responder con fe incondicional a su amor universal de Padre de todos.
Por eso añade Jesús un segundo mandamiento. No es posible amar a Dios y vivir de espaldas a sus hijos e hijas. Una religión que predica el amor a Dios y se olvida de los que sufren es una gran mentira. La única postura realmente humana ante cualquier persona que encontramos en nuestro camino es amarla y buscar su bien como quisiéramos para nosotros mismos.
Todo este lenguaje puede parecer demasiado viejo, demasiado gastado y poco eficaz. Sin embargo, también hoy el primer problema en el mundo es la falta de amor, que va deshumanizando, uno tras otro, los esfuerzos y las luchas por construir una convivencia más humana.
Hace unos años, el pensador francés, Jean Onimus escribía así: “El cristianismo está todavía en sus comienzos; nos lleva trabajando solo dos mil años. La masa es pesada y se necesitarán siglos de maduración antes de que la caridad la haga fermentar”. Los seguidores de Jesús no hemos de olvidar nuestra responsabilidad. El mundo necesita testigos vivos que ayuden a las futuras generaciones a creer en el amor pues no hay un futuro esperanzador para el ser humano si termina por perder la fe en el amor.

miércoles, 15 de octubre de 2014

Los pobres son de Dios

29 Tiempo ordinario(A) Mateo 22, 15-21
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA15/10/14.- A espaldas de Jesús, los fariseos llegan a un acuerdo para prepararle una trampa decisiva. No vienen ellos mismos a encontrarse con él. Le envían a unos discípulos acompañados por unos partidarios de Herodes Antipas. Tal vez, no faltan entre estos algunos poderosos recaudadores de los tributos para Roma.
La trampa está bien pensada: ¿Es lícito pagar impuestos al César o no?. Si responde negativamente, le podrán acusar de rebelión contra Roma. Si legitima el pago de tributos, quedará desprestigiado ante aquellos pobres campesinos que viven oprimidos por los impuestos, y a los que él ama y defiende con todas sus fuerzas.
La respuesta de Jesús ha sido resumida de manera lapidaria a lo largo de los siglos en estos términos: Al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios. Pocas palabras de Jesús habrán sido citadas tanto como éstas. Y ninguna, tal vez, más distorsionada y manipulada desde intereses muy ajenos al Profeta, defensor de los pobres.
Jesús no está pensando en Dios y en el César de Roma como dos poderes que pueden exigir cada uno de ellos, en su propio campo, sus derechos a sus súbditos. Como todo judío fiel, Jesús sabe que a Dios “le pertenece la tierra y todo lo que contiene, el orbe y todos sus habitantes” (salmo 24). ¿Qué puede ser del César que no sea de Dios?. Acaso los súbditos del emperador, ¿no son hijos e hijas de Dios?.
Jesús no se detiene en las diferentes posiciones que enfrentan en aquella sociedad a herodianos, saduceos o fariseos sobre los tributos a Roma y su significado: si llevan “la moneda del impuesto” en sus bolsas, que cumplan sus obligaciones. Pero él no vive al servicio del Imperio de Roma, sino abriendo caminos al reino de Dios y su justicia.
Por eso, les recuerda algo que nadie le ha preguntado: Dad a Dios lo que es de Dios. Es decir, no deis a ningún César lo que sólo es de Dios: la vida de sus hijos e hijas. Como ha repetido tantas veces a sus seguidores, los pobres son de Dios, los pequeños son sus predilectos, el reino de Dios les pertenece. Nadie ha de abusar de ellos.
No se ha de sacrificar la vida, la dignidad o la felicidad de las personas a ningún poder. Y, sin duda, ningún poder sacrifica hoy más vidas y causa más sufrimiento, hambre y destrucción que esa “dictadura de una economía sin rostro y sin un objetivo verdaderamente humano” que, según el papa Francisco, han logrado imponer los poderosos de la Tierra. No podemos permanecer pasivos e indiferentes acallando la voz de nuestra conciencia en la práctica religiosa.

miércoles, 1 de octubre de 2014

Crisis religiosa

27 Tiempo ordinario (A) Mateo 21, 33-43
JOSÉ ANTONIO PAGOLA, lagogalilea@hotmail.com
SAN SEBASTIÁN (GUIPUZCOA).

ECLESALIA, 01/10/14.- La parábola de los “viñadores homicidas” es un relato en el que Jesús va descubriendo con acentos alegóricos la historia de Dios con su pueblo elegido. Es una historia triste. Dios lo había cuidado desde el comienzo con todo cariño. Era su “viña preferida”. Esperaba hacer de ellos un pueblo ejemplar por su justicia y su fidelidad. Serían una “gran luz” para todos los pueblos.
Sin embargo aquel pueblo fue rechazando y matando uno tras otro a los profetas que Dios les iba enviando para recoger los frutos de una vida más justa. Por último, en un gesto increíble de amor, les envío a su propio Hijo. Pero los dirigentes de aquel pueblo terminaron con él. ¿Qué puede hacer Dios con un pueblo que defrauda de manera tan ciega y obstinada sus expectativas?.
Los dirigentes religiosos que están escuchando atentamente el relato responden espontáneamente en los mismos términos de la parábola: el señor de la viña no puede hacer otra cosa que dar muerte a aquellos labradores y poner su viña en manos de otros. Jesús saca rápidamente una conclusión que no esperan: Por eso yo os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca frutos.
Comentaristas y predicadores han interpretado con frecuencia la parábola de Jesús como la reafirmación de la Iglesia cristiana como “el nuevo Israel” después del pueblo judío que, después de la destrucción de Jerusalén el año setenta, se ha dispersado por todo el mundo.
Sin embargo, la parábola está hablando también de nosotros. Una lectura honesta del texto nos obliga a hacernos graves preguntas: ¿Estamos produciendo en nuestros tiempos “los frutos” que Dios espera de su pueblo: justicia para los excluidos, solidaridad, compasión hacia el que sufre, perdón...?.
Dios no tiene por qué bendecir un cristianismo estéril del que no recibe los frutos que espera. No tiene por qué identificarse con nuestra mediocridad, nuestras incoherencias, desviaciones y poca fidelidad. Si no respondemos a sus expectativas, Dios seguirá abriendo caminos nuevos a su proyecto de salvación con otras gentes que produzcan frutos de justicia.
Nosotros hablamos de “crisis religiosa”, “descristianización”, “abandono de la práctica religiosa”... ¿No estará Dios preparando el camino que haga posible el nacimiento de una Iglesia más fiel al proyecto del reino de Dios?. ¿No es necesaria esta crisis para que nazca una Iglesia menos poderosa pero más evangélica, menos numerosa pero más entregada a hacer un mundo más humano?. ¿No vendrán nuevas generaciones más fieles a Dios?.