domingo, 7 de octubre de 2018

Pensamientos


1.- Grados de amor:
1º.-No hagas a los demás lo que no quieras para ti
2º.-Ama a los demás como a ti mismo.
3º.-Ama a los demás más que a ti mismo
4º.-Provoca en los demás el nacimiento del amor.
2.- Sin opción por los empobrecidos (que son pobres porque alguien los empobrece) no hay fe.
3.- Los pobres son Jesucristo.
4.- Seremos dignos de gozar del cielo en la medida en que hayamos colaborado a la construcción de la tierra.
5.- El amor a Dios pasa a través del amor a los demás.
6.- Dios no necesita nuestro amor para si, pero lo necesita todo para nosotros y los demás.
7.- El marido en cuanto tal ama a Dios en la medida que ama a su esposa; la esposa, en cuento tal, ama a Dios en la medida que ama a su esposo; los padres en cuento tales aman a Dios en la medida que aman a sus hijos, y estos en la medida que aman a sus padres.
8.- Si la oración, la misa, la comunión, etc. no nos llevan a amar más a los demás, no sirven para nada.
9.- Mientras el otro no sea lo que debe ser, tampoco yo seré lo que debo ser. Hacemos feliz a Dios en la medida que nos hacemos felices a nosotros y a los demás. No se puede ser verdaderamente feliz sin hacer felices a los demás.
10.- Todos queremos triunfar, pero ha de ser siempre con los demás, nunca a costa de los demás.
11.- Antes el hambre era una fatalidad porque no había alimentos suficientes para todos. Pero desde hace varias decenas de años cada vez sobran más alimentos, hasta el punto que hoy hay alimentos para el doble de la humanidad actual. Por eso hoy el hambre es un PROBLEMA POLÍTICO, de cambio radical de estructuras y sistemas económicos. En él tenemos que implicarnos todos: gobernantes, pueblo, organismos, instituciones, empresas, religiones. Por eso QUIEN HOY MUERE DE HAMBRE ES VICTIMA DE UN ASESINATO.
12.- Hoy no es suficiente con enseñar a pescar a los empobrecidos, porque no tienen río. La solución está en que, además de saber pescar, el río tiene que ser para ELLOS. Hoy es de los que ni siquiera viven en el país.
13.- Cuando con nuestra irritación provocamos a los demás los hacemos superiores a nosotros. El amor que no se da, se pierde.
14.- La reconciliación con el hermano es antes que la reconciliación con Dios: sin aquella no puede existir esta: “Vete primero a reconciliarte con tu hermano y vuelve después...). Hoy la más urgente reconciliación pasa por el compromiso con los empobrecidos.
15.- Hoy la muerte por hambre es injusta y prematura.
16.- Donde hay amor hay Dios aunque no haya fe en Dios. Las dos cosas mejor.
17.- Donde hay justicia hay Dios aunque no haya fe en Dios. Las dos cosas mejor.
18.- Donde hay fraternidad hay Dios aunque no haya fe en Dios. Las dos cosas mejor.
19.- El amor tiene que ser a todos y a todo, por tanto también a los animales, plantas, peces, aves, y a todo el cosmos. El amor verdadero a los otros y a lo otro constituye el amor al Otro, que no le hace falta ninguna para si, y sí le hace falta todo para los otros y para lo otro.
20.- Sin conciencia crítica, política e histórica no es posible una fe adulta y madura.
21.- La conciencia ingenua (“siempre fue así, esto no hay quien lo arregle”), mágica (“resolver la vida con un golpe de suerte: lotería, quinielas”) y mítica (“fútbol, cantantes, artistas”) conducen a la inmersión de las conciencias: es el ahogamiento. La conciencia crítica (analizar a fondo causas y consecuencias), política (compromiso liberador) e histórica (impulsar un cambio que haga posible otra historia de libertad, justicia, fraternidad, ecológica, solidaria, etc.) conduce a la emersión de las conciencias: es la respiración (salvación).
22.- Ser pobre no es ser dichoso, pero ser pobre solidario para que haya suficiente para todos es ser dichoso. El cristianismo, en este mundo, no es pasarlo mal, sino pasarlo TODOS bien. Es necesaria la ascesis personal en nuestros consumos materiales en función de los más necesitados. No es perfeccionismo ni narcisismo expiatorio, sino fidelidad evangélica, o sea, fidelidad al hombre
23.- Si todos los seres humanos tratados injustamente (esclavos, siervos de la gleba, proletarios, abusados, victimados, violados, ajusticiados, encarcelados sin culpa, masacrados, torturados, asesinados por una muerte injusta y prematura, y mil etcéteras), murieron para quedar muertos, quién les hará justicia?.
24.- Todo fracaso irreversible, como el matrimonial, el sacerdotal, el profesional, tiene derecho a una segunda oportunidad.
25.- Un iglesia de las riquezas, del poder, de la adherencia a los ricos, dictadores y explotadores del hombre y la tierra, es falsa, debe desaparecer. Una iglesia de los pobres, de la justicia, de la igualdad, la humildad, la fraternidad, la solidaridad, el amor, la vida, es verdadera, debe renacer desde su origen: Jesús y su Evangelio.



PROXIMOS EVENTOS:
  1. Seguidamente va el anuncio de algunos eventos que celebraremos próximamente, sobre todo en torno al 40 aniversario de Gaspar García Laviana y el VI encuentro nacional de Redes Cristianashttps://justiciaypaz-tenerife.blogspot.com/2018/10/accion-liberadora-hoy.html
  2. DIA 23 de octubre: charla coloquio con Doña Elena Caal Hub, activista indígena guatemalteca, comprometida con los Derechos Humanos en las Comunidades Indígenas de Guatemala. Pronto comunicaremos lugar y hora.
  3. A finales de Octubre enviaremos la presentación de los cuatro proyectos que pretendemos apoyar para su desarrollo en 2019: tres en Ruanda y uno en Guatemala. Contamos con vuestra COLABORACION, sin la cual es imposible su ejecución. Los más pobres entre los empobrecidos del Tercer Mundo, confían en nosotros.
  4. DIA 8 de Noviembre: Presentación del Libro GASPAR GARCIA LAVIANA visto desde Asturias, en la Casa de Cultura de El Entrego. La Biblioteca pasará a llevar el nombre de GASPAR GARCIA LAVIANA.
  5. DIA 12 de Noviembre: Presentación del Libro GASPAR GARFCIA LAVIANA visto desde Asturias, en el Club de la Nueva España, Plaza Monte de Piedad 2, GIJON.
  6. DIAS 30 de noviembre y 1 y 2 de Diciembre CELEBRACION en GIJON del VI encuentro nacional de REDES CRISTIANAS, con el Lema: ACCION LIBERADORA HOY, conmemorando el 40 aniversario de Gaspar.
  7. Otros actos en honor de Gaspar tendrán lugar el 11 y el 15 de diciembreen La Güeria y en Tuilla respectivamente, con ofrendas florales y Eucaristía en Tuilla.

Os invitamos a participar en todos estos actos en la medida de vuestras posibilidades.

Un abrazo muy cordial.-Faustino

viernes, 5 de octubre de 2018

Contra el poder del varón


Domingo 27 Tiempo ordinario – B (Marcos 10,2-16)
Evangelio del 07 / Oct / 2018 

Los fariseos plantean a Jesús una pregunta para ponerlo a prueba. Esta vez no es una cuestión sin importancia, sino un hecho que hace sufrir mucho a las mujeres de Galilea y es motivo de vivas discusiones entre los seguidores de diversas escuelas rabínicas: «¿Le es lícito al marido separarse de su mujer?».

No se trata del divorcio moderno que conocemos hoy, sino de la situación en que vivía la mujer judía dentro del matrimonio, controlado absolutamente por el varón. Según la Ley de Moisés, el marido podía romper el contrato matrimonial y expulsar de casa a su esposa. La mujer, por el contrario, sometida en todo al varón, no podía hacer lo mismo.

La respuesta de Jesús sorprende a todos. No entra en las discusiones de los rabinos. Invita a descubrir el proyecto original de Dios, que está por encima de leyes y normas. Esta ley «machista», en concreto, se ha impuesto en el pueblo judío por la dureza del corazón de los varones, que controlan a las mujeres y las someten a su voluntad.

Jesús ahonda en el misterio original del ser humano. Dios «los creó varón y mujer». Los dos han sido creados en igualdad. Dios no ha creado al varón con poder sobre la mujer. No ha creado a la mujer sometida al varón. Entre varones y mujeres no ha de haber dominación por parte de nadie.

Desde esta estructura original del ser humano, Jesús ofrece una visión del matrimonio que va más allá de todo lo establecido por la Ley. Mujeres y varones se unirán para «ser una sola carne» e iniciar una vida compartida en la mutua entrega, sin imposición ni sumisión.

Este proyecto matrimonial es para Jesús la suprema expresión del amor humano. El varón no tiene derecho alguno a controlar a la mujer como si fuera su dueño. La mujer no ha de aceptar vivir sometida al varón. Es Dios mismo quien los atrae a vivir unidos por un amor libre y gratuito. Jesús concluye de manera rotunda: «Lo que Dios unió que no lo separe el hombre».

Con esta posición, Jesús está destruyendo de raíz el fundamento del patriarcado bajo todas sus formas de control, sometimiento e imposición del varón sobre la mujer. No solo en el matrimonio, sino en cualquier institución civil o religiosa.

Hemos de escuchar el mensaje de Jesús. No es posible abrir caminos al reino de Dios y su justicia sin luchar activamente contra el patriarcado. ¿Cuándo reaccionaremos en la Iglesia con energía evangélica contra tanto abuso, violencia y agresión del varón sobre la mujer?. ¿Cuándo defenderemos a la mujer de la «dureza de corazón» de los varones?.

José Antonio Pagola
https://www.gruposdejesus.com/domingo-27-tiempo-ordinario-b-marcos-102-16/

jueves, 27 de septiembre de 2018

Nadie tiene la exclusiva de Jesús


Domingo 26 Tiempo ordinario – B (Marcos 9,38-43.45.47-48)
Evangelio del 30 / Sept / 2018

La escena es sorprendente. Los discípulos se acercan a Jesús con un problema. Esta vez, el portador del grupo no es Pedro, sino Juan, uno de los dos hermanos que andan buscando los primeros puestos. Ahora pretende que el grupo de discípulos tenga la exclusiva de Jesús y el monopolio de su acción liberadora.

Vienen preocupados. Un exorcista no integrado en el grupo está echando demonios en nombre de Jesús. Los discípulos no se alegran de que la gente quede curada y pueda iniciar una vida más humana. Solo piensan en el prestigio de su propio grupo. Por eso han tratado de cortar de raíz su actuación. Esta es su única razón: «No es de los nuestros».

Los discípulos dan por supuesto que, para actuar en nombre de Jesús y con su fuerza curadora, es necesario ser miembro de su grupo. Nadie puede apelar a Jesús y trabajar por un mundo más humano sin formar parte de la Iglesia. ¿Es realmente así?. ¿Qué piensa Jesús?.

Sus primeras palabras son rotundas: «No se lo impidáis». El nombre de Jesús y su fuerza humanizadora son más importantes que el pequeño grupo de sus discípulos. Es bueno que la salvación que trae Jesús se extienda más allá de la Iglesia establecida y ayude a las gentes a vivir de manera más humana. Nadie ha de verla como una competencia desleal.

Jesús rompe toda tentación sectaria en sus seguidores. No ha constituido su grupo para controlar su salvación mesiánica. No es rabino de una escuela cerrada, sino Profeta de una salvación abierta a todos. Su Iglesia ha de apoyar su Nombre allí donde es invocado para hacer el bien.

No quiere Jesús que entre sus seguidores se hable de los que son nuestros y de los que no lo son, los de dentro y los de fuera, los que pueden actuar en su nombre y los que no pueden hacerlo. Su modo de ver las cosas es diferente: «El que no está contra nosotros está a favor nuestro».

En la sociedad actual hay muchos hombres y mujeres que trabajan por un mundo más justo y humano sin pertenecer a la Iglesia. Algunos ni son creyentes, pero están abriendo caminos al reino de Dios y su justicia. Son de los nuestros. Hemos de alegrarnos en vez de mirarlos con resentimiento. Hemos de apoyarlos en vez de descalificar.

Es un error vivir en la Iglesia viendo en todas partes hostilidad y maldad, creyendo ingenuamente que solo nosotros somos portadores del Espíritu de Jesús. Él no nos aprobaría. Nos invita a colaborar con alegría con todos los que viven de manera humana y se preocupan de los más pobres y necesitados.

José Antonio Pagola
https://www.gruposdejesus.com/domingo-25-tiempo-ordinario-b-marcos-930-37/

jueves, 20 de septiembre de 2018

¿Por qué lo olvidamos?

Domingo 25 Tiempo ordinario – B (Marcos 9,30-37)
Evangelio del 23 / Sept / 2018Publicado el 17/ Sep/ 2018 

Camino de Jerusalén, Jesús sigue instruyendo a sus discípulos sobre el final que le espera. Insiste una vez más en que será entregado en manos de los hombres y estos lo matarán, pero Dios lo resucitará. Marcos dice que «no entendían lo que quería decir, pero les daba miedo preguntarle». No es difícil adivinar en estas palabras la pobreza de muchos cristianos de todos los tiempos. 
No entendemos a Jesús y nos da miedo ahondar en su mensaje.

Al llegar a Cafarnaún, Jesús les pregunta: «¿De qué discutíais por el camino?». Los discípulos se callan. Están avergonzados. Marcos nos dice que, por el camino, habían discutido sobre quién era el más importante. Ciertamente es vergonzoso ver a Jesús, que camina hacia la cruz, acompañado de cerca por un grupo de discípulos llenos de estúpidas ambiciones. ¿De qué discutimos hoy en la Iglesia mientras decimos seguir a Jesús?.

Una vez en casa, Jesús se dispone a darles una enseñanza. La necesitan. Estas son sus primeras palabras:«Quien quiera ser el primero que sea el último de todos y el servidor de todos». En el grupo que sigue a Jesús, el que quiera sobresalir y ser más que los demás ha de ponerse el último, detrás de todos; así podrá ver qué es lo que necesitan y podrá ser servidor de todos.

La verdadera grandeza consiste en servir. Para Jesús, el primero no es el que ocupa un cargo de importancia, sino quien vive sirviendo y ayudando a los demás. Los primeros en la Iglesia no son los jerarcas, sino esas personas sencillas que viven ayudando a quienes encuentran en su camino. No hemos de olvidarlo.

Para Jesús, su Iglesia debería ser un espacio donde todos piensan en los demás. Una comunidad donde estemos atentos a quien más nos pueda necesitar. No es sueño de Jesús. Para él es tan importante que les va a poner un ejemplo gráfico.

Se sienta y llama a sus discípulos. Luego acerca un niño y lo pone en medio de todos para que fijen su atención en él. En el centro de la Iglesia apostólica ha de estar siempre ese niño, símbolo de las personas débiles y desvalidas: los necesitados de acogida, apoyo y defensa. No han de estar fuera, lejos de la Iglesia de Jesús. Han de ocupar el centro de nuestra atención.

Luego Jesús abraza al niño. Quiere que los discípulos lo recuerden siempre así: identificado con los débiles. Mientras tanto les dice: «El que acoge a un niño como este en mi nombre a mí me acoge, y el que me acoge a mí acoge al que me ha enviado».

La enseñanza de Jesús es clara: el camino para acoger a Dios es acoger a su Hijo Jesús presente en los pequeños, los indefensos, los pobres y desvalidos. ¿Por qué lo olvidamos tanto?. ¿Qué es lo que hay en el centro de la Iglesia si ya no está ese Jesús identificado con los pequeños?.

José Antonio Pagola

jueves, 13 de septiembre de 2018

Tomar en serio a Jesús

Domingo 24 Tiempo ordinario – B (Marcos 8,27-35)
Evangelio del 16 / Sept / 2018

El episodio de Cesarea de Filipo ocupa un lugar central en el evangelio de Marcos. Después de un tiempo de convivir con él, Jesús hace a sus discípulos una pregunta decisiva: «¿Quién decís que soy yo?». En nombre de todos, Pedro le contesta sin dudar: «Tú eres el Mesías». Por fin parece que todo está claro. Jesús es el Mesías enviado por Dios, y los discípulos lo siguen para colaborar con él.

Pero Jesús sabe que no es así. Todavía les falta aprender algo muy importante. Es fácil confesar a Jesús con palabras, pero todavía no saben lo que significa seguirlo de cerca compartiendo su proyecto y su destino. Marcos dice que Jesús «empezó a enseñarles» que debía sufrir mucho. No es una enseñanza más, sino algo fundamental que los discípulos tendrán que ir asimilando poco a poco.

Desde el principio les habla «con toda claridad». No les quiere ocultar nada. Tienen que saber que el sufrimiento los acompañará siempre en su tarea de abrir caminos al reino de Dios. Al final será condenado por los dirigentes religiosos y morirá ejecutado violentamente. Solo al resucitar se verá que Dios está con él.

Pedro se rebela ante lo que está oyendo. Su reacción es increíble. Toma a Jesús consigo y se lo lleva aparte para «increparlo». Había sido el primero en confesarlo como Mesías. Ahora es el primero en rechazarlo. Quiere hacer ver a Jesús que lo que está diciendo es absurdo. No está dispuesto a que siga ese camino. Jesús ha de cambiar esa manera de pensar.

Jesús reacciona con una dureza desconocida. De pronto ve en Pedro los rasgos de Satanás, el tentador del desierto que busca apartarlo de la voluntad de Dios. Se vuelve de cara a los discípulos y «reprende» literalmente a Pedro con estas palabras: «Ponte detrás de mí, Satanás»: vuelve a ocupar tu puesto de discípulo. Deja de tentarme. «Tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».

Luego llama a la gente y a sus discípulos para que escuchen bien sus palabras. Las repetirá en diversas ocasiones. No han de olvidarlas jamás. «Si alguno quiere venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y que me siga».

Seguir a Jesús no es obligatorio. Es una decisión libre de cada uno. Pero hemos de tomar en serio a Jesús. No bastan confesiones fáciles. Si queremos seguirlo en su tarea apasionante de hacer un mundo más humano, digno y dichoso, hemos de estar dispuestos a dos cosas. Primero, renunciar a proyectos o planes que se oponen al reino de Dios. Segundo, aceptar los sufrimientos que nos pueden llegar por seguir a Jesús e identificarnos con su causa.

José Antonio Pagola
https://www.gruposdejesus.com/domingo-24-tiempo-ordinario-b-marcos-827-35/

jueves, 6 de septiembre de 2018

Curar la sordera

Domingo 23 Tiempo ordinario – B (Marcos 7,31-37)
Evangelio del 09 / Sept / 2018

La curación de un sordomudo en la región pagana de Sidón está narrada por Marcos con una intención claramente pedagógica. Es un enfermo muy especial. Ni oye ni habla. Vive encerrado en sí mismo, sin comunicarse con nadie. No se entera de que Jesús está pasando cerca de él. Son otros los que lo llevan hasta el Profeta.

También la actuación de Jesús es especial. No impone sus manos sobre él como le han pedido, sino que lo toma aparte y lo lleva a un lugar retirado de la gente. Allí trabaja intensamente, primero sus oídos y luego su lengua. Quiere que el enfermo sienta su contacto curador. Solo un encuentro profundo con Jesús podrá curarlo de una sordera tan tenaz.

Al parecer, no es suficiente todo aquel esfuerzo. La sordera se resiste. Entonces Jesús acude al Padre, fuente de toda salvación: mirando al cielo, suspira y grita al enfermo una sola palabra: Effetá, es decir, «Ábrete». Esta es la única palabra que pronuncia Jesús en todo el relato. No está dirigida a los oídos del sordo, sino a su corazón.

Sin duda, Marcos quiere que esta palabra de Jesús resuene con fuerza en las comunidades cristianas que leerán su relato. Conoce bien lo fácil que es vivir sordos a la Palabra de Dios. También hoy hay cristianos que no se abren a la Buena Noticia de Jesús ni hablan a nadie de su fe. Comunidades sordomudas que escuchan poco el Evangelio y lo comunican mal.

Tal vez uno de los pecados más graves de los cristianos de hoy es esta sordera. No nos detenemos a escuchar el Evangelio de Jesús. No vivimos con el corazón abierto para acoger sus palabras. Por eso no sabemos escuchar con paciencia y compasión a tantos que sufren sin recibir apenas el cariño ni la atención de nadie.

A veces se diría que la Iglesia, nacida de Jesús para anunciar su Buena Noticia, va haciendo su propio camino, olvidada con frecuencia de la vida concreta de preocupaciones, miedos, trabajos y esperanzas de la gente. Si no escuchamos bien las llamadas de Jesús, no pondremos palabras de esperanza en la vida de los que sufren.

Hay algo paradójico en algunos discursos de la Iglesia. Se dicen grandes verdades, pero no tocan el corazón de las personas. Algo de esto está sucediendo en estos tiempos de crisis. La sociedad no está esperando «doctrina religiosa» de los especialistas, pero escucha con atención una palabra clarividente, inspirada en el Evangelio de Jesús, cuando es pronunciada por una Iglesia sensible al sufrimiento de las víctimas, y que sabe salir instintivamente en su defensa invitando a todos a estar cerca de quienes más ayuda necesitan para vivir con dignidad.

José Antonio Pagola

jueves, 30 de agosto de 2018

La queja de Dios

Domingo 22 Tiempo ordinario – B (Marcos 7,1-8.14-15.21-23)
Evangelio del 02 / Sept / 2018

Un grupo de fariseos de Galilea se acerca a Jesús en actitud crítica. No vienen solos. Les acompañan algunos escribas venidos de Jerusalén, preocupados sin duda por defender la ortodoxia de los sencillos campesinos de las aldeas. La actuación de Jesús es peligrosa. Conviene corregirla.

Han observado que, en algunos aspectos, sus discípulos no siguen la tradición de los mayores. Aunque hablan del comportamiento de los discípulos, su pregunta se dirige a Jesús, pues saben que es él quien les ha enseñado a vivir con aquella libertad sorprendente. ¿Por qué?.

Jesús les responde con unas palabras del profeta Isaías que iluminan muy bien su mensaje y su actuación.
Estas palabras con las que Jesús se identifica totalmente hemos de escucharlas con atención, pues tocan algo muy fundamental de nuestra religión. Según el profeta de Israel, esta es la queja de Dios.

«Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí». Este es siempre el riesgo de toda religión: dar culto a Dios con los labios, repitiendo fórmulas, recitando salmos, pronunciando palabras hermosas, mientras nuestro corazón «está lejos de él». Sin embargo, el culto que agrada a Dios nace del corazón, de la adhesión interior, de ese centro íntimo de la persona de donde nacen nuestras decisiones y proyectos.

Cuando nuestro corazón está lejos de Dios, nuestro culto queda sin contenido. Le falta la vida, la escucha sincera de la Palabra de Dios, el amor al hermano. La religión se convierte en algo exterior que se practica por costumbre, pero en la que faltan los frutos de una vida fiel a Dios.

La doctrina que enseñan los escribas son preceptos humanos. En toda religión hay tradiciones que son «humanas». Normas, costumbre, devociones que han nacido para vivir la religiosidad en una determinada cultura. Pueden hacer mucho bien. Pero hacen mucho daño cuando nos distraen y alejan de lo que Dios espera de nosotros. Nunca han de tener primacía.

Al terminar la cita del profeta Isaías, Jesús resume su pensamiento con unas palabras muy graves: «Vosotros dejáis de lado el mandamiento de Dios para aferraros a la tradición de los hombres». Cuando nos aferramos ciegamente a tradiciones humanas, corremos el riesgo de olvidar el mandato del amor y desviarnos del seguimiento a Jesús, Palabra encarnada de Dios. En la religión cristiana, lo primero es siempre Jesús y su llamada al amor. Solo después vienen nuestras tradiciones humanas, por muy importantes que nos puedan parecer. No hemos de olvidar nunca lo esencial.

José Antonio Pagola
https://www.gruposdejesus.com/domingo-22-tiempo-ordinario-b-marcos-71-8-14-15-21-23/

jueves, 23 de agosto de 2018

Pregunta decisiva

Domingo 21 Tiempo ordinario – B (Juan 6,60-69)
Evangelio del 26 / Ago / 2018

El evangelio de Juan ha conservado el recuerdo de una fuerte crisis entre los seguidores de Jesús. No tenemos apenas datos. Solo se nos dice que a los discípulos les resulta duro su modo de hablar. Probablemente les parece excesiva la adhesión que reclama de ellos. En un determinado momento,«muchos discípulos se retiraron y ya no iban con él».

Por primera vez experimenta Jesús que sus palabras no tienen la fuerza deseada. Sin embargo no las retira, sino que se reafirma más:
«Las palabras que os he dicho son espíritu y vida, pero algunos de vosotros no creen». Sus palabras parecen duras, pero transmiten vida, hacen vivir, pues contienen Espíritu de Dios.

Jesús no pierde la paz. No le inquieta el fracaso. Dirigiéndose a los Doce les hace la pregunta decisiva:«¿También vosotros queréis marcharos?». No los quiere retener por la fuerza. Les deja la libertad de decidir. Sus discípulos no han de ser siervos, sino amigos. Si quieren, pueden volver a sus casas.

Una vez más, Pedro responde en nombre de todos. Su respuesta es ejemplar. Sincera, humilde, sensata, propia de un discípulo que conoce a Jesús lo suficiente como para no abandonarlo. Su actitud puede todavía hoy ayudar a quienes con fe vacilante se plantean prescindir de toda fe.

«Señor, ¿a quién iríamos?». No tiene sentido abandonar a Jesús de cualquier manera, sin haber encontrado un maestro mejor y más convincente. Si no siguen a Jesús, se quedarán sin saber a quién seguir. No han de precipitarse. No es bueno quedarse sin luz ni guía en la vida.

Pedro es realista. ¿Es bueno abandonar a Jesús sin haber encontrado una esperanza más convincente y atractiva?. ¿Basta sustituirlo por un estilo de vida rebajada, sin apenas metas ni horizonte?. ¿Es mejor vivir sin preguntas, planteamientos ni búsqueda de ninguna clase?.

Hay algo que Pedro no olvida: «Tus palabras dan vida eterna». Siente que las palabras de Jesús no son palabras vacías ni engañosas. Junto a él han descubierto la vida de otra manera. Su mensaje les ha abierto a la vida eterna. ¿Dónde podrían encontrar una noticia mejor de Dios?.

Pedro recuerda, por último, la experiencia fundamental. Al convivir con Jesús ha descubierto que viene del misterio de Dios. Desde lejos, a distancia, desde la indiferencia o el desinterés no se puede reconocer el misterio que se encierra en Jesús. Los Doce lo han tratado de cerca. Por eso pueden decir: «Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios». Seguirán junto a Jesús.

José Antonio Pagola
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jueves, 16 de agosto de 2018

Alimentarnos de Jesús

Domingo 20 Tiempo ordinario – B (Juan 6,51-58)
Evangelio del 19 / Ago / 2018

Según el relato de Juan, una vez más los judíos, incapaces de ir más allá de lo físico y material, interrumpen a Jesús, escandalizados por el lenguaje agresivo que emplea:«¿Cómo puede este darnos a comer su carne?». Jesús no retira su afirmación, sino que da a sus palabras un contenido más profundo.

El núcleo de su exposición nos permite adentrarnos en la experiencia que vivían las primeras comunidades cristianas al celebrar la eucaristía. Según Jesús, los discípulos no solo han de creer en él, sino que han de alimentarse y nutrir su vida de su misma persona. La eucaristía es una experiencia central en los seguidores de Jesús.

Las palabras que siguen no hacen sino destacar su carácter fundamental e indispensable: «Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida». Si los discípulos no se alimentan de él, podrán hacer y decir muchas cosas, pero no han de olvidar sus palabras: «No tendréis vida en vosotros». Para tener vida dentro de nosotros necesitamos alimentarnos de Jesús, nutrirnos de su aliento vital, interiorizar sus actitudes y sus criterios de vida. Este es el secreto y la fuerza de la eucaristía. Solo lo conocen aquellos que comulgan con él y se alimentan de su pasión por el Padre y de su amor a sus hijos.

El lenguaje de Jesús es de gran fuerza expresiva. A quien sabe alimentarse de él le hace esta promesa: «Ese habita en mí y yo en él». Quien se nutre de la eucaristía experimenta que su relación con Jesús no es algo externo. Jesús no es modelo de vida que imitamos desde fuera. Alimenta nuestra vida desde dentro.

Esta experiencia de «habitar» en Jesús y dejar que Jesús «habite» en nosotros puede transformar de raíz nuestra fe. Ese intercambio mutuo, esta comunión estrecha, difícil de expresar con palabras, constituye la verdadera relación del discípulo con Jesús. Esto es seguirlo sostenidos por su fuerza vital.

La vida que Jesús transmite a sus discípulos en la eucaristía es la que él mismo recibe del Padre, que es Fuente inagotable de vida plena. Una vida que no se extingue con nuestra muerte biológica. Por eso se atreve Jesús a hacer esta promesa a los suyos: «El que coma de este pan vivirá para siempre».

Sin duda, el signo más grave de la crisis de la fe cristiana entre nosotros es el abandono tan generalizado de la eucaristía dominical. Para quien ama a Jesús es doloroso observar cómo la eucaristía va perdiendo su poder de atracción. Pero es más doloroso aún ver que desde la Iglesia asistimos a este hecho sin atrevernos a reaccionar. ¿Por qué?.

José Antonio Pagola
https://www.gruposdejesus.com/domingo-20-tiempo-ordinario-b-juan-651-58/