martes, 22 de noviembre de 2011

Tras el 20-N...

Ya todos los partidos y demás plataformas sociopolíticas han hecho su análisis de los resultados electorales y, aparte de las naturales diferencias entre unos y otros en la lectura de lo sucedido (siempre ha sido así y lo seguirá siendo: son así nuestros políticos, punto pelota), es evidente que este país andaba con ganas de desterrar muchas cosas que estaban haciendo daño no sólo al pueblo sino también a quien decía representarle.
Otra cuestión, ahora, es ver si ese cambio era o es realmente el que va a dar esa esperanza que este mismo pueblo necesitaba encontrar y desarrollar (porque esta esperanza no es algo que se aparezca como si de una visión se tratara sino que es algo a construir); uno tiene sus serias dudas, cuando menos, pero vamos a la cuestión que motiva este escrito.
MIRADA RETROSPECTIVA.
Todos hemos visto, vivido y sufrido (bueno, quizás algunos gozado, pero lo que este servidor ha visto en la mayoría de la gente que conoce es angustia, sufrimiento, desesperanza, frustración,... y muchas ganas de enviar a todos al carajo, dicho mal y pronto) lo que viene sucediendo en este país en esta última década y que se agudizó enormemente poco antes de acabar los primeros 4 años de gobierno socialista:
- Cierre de muchas empresas pequeñas y medianas con el consiguiente aumento del paro.
- Disminución escandalosa de protección social a los colectivos más empobrecidos.
- Sometimiento absoluto a la lógica del mercado y negocio especulativo (entrega de enormes capitales a la banca más usurera del país para salvar su bolsillo maltrecho por su propia mala gestión); ese dinero era del pueblo y le fue arrebatado sin su consentimiento y no firmaron ningún documento por el cual esa banca tenga obligación de devolver al pueblo ni un céntimo.
- Encarecimiento de los bienes de primera necesidad.
- La tan prometida ayuda para que la ciudadanía pudiera acceder a una vivienda digna se quedó en prácticamente nada; aunque ésta no experimentó subidas escandalosas de precio tampoco se corrigieron los errores del pasado y siguió estando lejos de las posibilidades de la mayoría de la población.
- Aumento del paro hasta límites nunca alcanzados, tanto en cantidad como en proporción.
- Aumento correlativo de los niveles de pobreza, a veces tercermundistas en no pocas familias llegando al sinhogarismo unas cuantas de ellas debido a que en esos casos el respaldo familiar no ha existido o no ha podido servir de colchón a la debacle.
- Aumento también de la delincuencia y delitos contra la propiedad.
- Hacinamiento de las prisiones españolas (presenta la ratio más elevada de Europa) pero disminución de los recursos humanos y materiales para hacer frente a las necesidades de las mismas.
- Política contradictoria con los inmigrantes: por una parte dando esperanzas y por otra reformando una ley de Extranjería que ya era injusta y contradictoria con los Derechos Humanos antes volviéndola ahora peor.
- Sometimiento casi servil a las tesis del gobierno marroquí olvidando y marginando totalmente al pueblo saharaui que ha vivido más que nunca los abusos de un régimen déspota con su propio pueblo y cruel con los sometidos a la fuerza.
- Aprobación de leyes tales como la que permite asesinar seres humanos que no tengan la suerte de vivir más de tres meses en el útero de sus madres y, al mismo tiempo, sin aportar ningún apoyo a las madres que decidan seguir adelante en su embarazo; la ley del aborto ya existía con anterioridad pero ésta agudizó mucho más los problemas ya existentes y lo único que resolvió fue "evitar llevar a juicio a las madres que hubieran abortado o a los médicos que hiciesen esas prácticas al margen de la ley anterior" (fue una huída hacia adelante).
- ...

Habría que mencionar también muchos avances no menos importantes:
- Reconocimiento y defensa de la dignidad a efectos legales de las personas con inclinación homosexual, tan hijas de Dios como lo somos los heterosexuales (otra cuestión son las formas en que eso se haya hecho).
- Apoyo a las mujeres en situación de violencia doméstica: ya existía eso antes pero se han hecho esfuerzos para agilizar su acceso a los apoyos de la Administración.
- Reforma de la Ley de Educación que ha propiciado perspectivas no suficientemente valoradas anteriormente materializándose en tratar de acercar la escuela a la vida y hacer de la vida materia de ensayo y aprendizaje en la escuela.
- Dentro de esta ley, la Educación para la Ciudadanía que, si bien era muy sectaria tal como se diseñó -no hubo para ello consenso alguno, toda ella fue compuesta desde una única perspectiva, causa de tantos conflictos después en su aplicación- por otra parte ha sido y es ocasión de ahondar en una buena Educación en Valores.
- Distensión en el tratamiento del terrorismo dejando a un lado las constantes guerras dialécticas en relación con el nacionalismo vasco y aquella supuesta connivencia de éste con el terrorismo etarra.
- Cumplimiento de la promesa de sacar las tropas de Iraq, (aunque aumentaron en Afganistán habiendo allí la misma situación que en Iraq, sólo que sin la presión mediática que sí existía en Iraq) y desmarque de las tesis belicistas de algunos miembros de la OTAN que empujaron a la guerra de Iraq sin justificación (ninguna guerra está justificada).
- Promoción de valores tan importantes como la igualdad entre los dos sexos creando incluso el "Ministerio de Igualdad" (aunque por otra parte fuera tan pobremente desarrollado después por sus responsables empezando por su propia ministra).
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LO QUE EL PUEBLO DESEA DE VERDAD.
Uno ve los resultados y se dice a sí mismo: "Soy un bicho raro, nunca gana la formación que elijo, ni de lejos, ¿qué está pasando aquí?, ¿por qué nunca estoy con la mayoría?". Obviamente, esto es bien lógico si nos atenemos a que existe el libre albedrío y cuando, además, cada cual "tiene su propia fe", como decía la canción, y sabe además de dónde arranca su propia fe y no depende de quién grite más ni de sus discursos demagógicos -porque hay demasiada demagogia en todos los partidos, demasiada-. (En mi caso concreto creo que debe haber algo más porque a quien yo voté no aparece ni en 5º lugar, está más abajo todavía).
Lo que el pueblo ha elegido, a mi juicio, no es la economía neoliberal. No ha elegido realmente al PP, ha elegido salir de lo anterior como fuera, aunque fuese también "huyendo hacia adelante", ya viendo que el PSOE demostraba sobradamente que lejos de conducir esto a mejor puerto... hundía aún más en la desesperación a todos (salvo a sus cargos políticos de alto nivel que han llenado bien sus bolsillos; ahora lo harán otros por la misma regla de tres y ¡ojalá! me equivoque).
El pueblo quiere:
- Trabajo remunerado, sencillamente para vivir con dignidad. No quiere hacerse millonario, sólo quiere vivir con dignidad.
- Acceso a los bienes de primera necesidad: alimentación, higiene, salud, educación para sus hijos,...
- Acceso posible a la vivienda, en propiedad o de alquiler: éstas siguen siendo prohibitivas.
- Verse libre de soflamas partidistas, de sus demagogias, burlas y mentiras.
- Ver coherencia en sus gobernantes, que cumplan lo que prometen y no se adjudiquen privilegios que acaban pagando no los más poderosos sino los que menos pueden.
- Justicia social, pero para todos, no para unos por encima de otros sólo por lo políticamente conveniente.
- Educación y Sanidad accesibles a todos y de calidad.
- Medios de comunicación públicos realmente independientes, no mangoneados ni sometidos a los dictados del partido político apoltronado en La Moncloa (como hasta ahora tristemente ha sucedido).
- Sindicatos desligados de ideologías partidistas y realmente defensores de los derechos de los trabajadores; no los quiere corporativistas ni amarillos ni rojos, los quiere sencillamente fieles a los valores que en su origen querían defender.
- Libertad para todos, no la de unos a costa del sufrimiento de otros. Libertad corresponsable.
- Mayor apoyo a la familia, tanto a través de medidas concretas materiales como en el discurso; no se busca un modelo específico de familia, no se está pidiendo eso, sólo se pide respeto a la autoridad de los padres en relación con sus hijos y a su necesria presencia en aquellos ámbitos en los que se halle en juego la educación de sus hijos.
- El pueblo quiere, sencillamente, Derechos Humanos, pero efectivos.
¿QUÉ PODEMOS HACER AHORA?.
"Piensa globalmente y actúa localmente", dice el slogan, y tratando de vivirlo convendría que el conjunto de actuaciones a nivel personal, socio-ambiental e institucional contemplara esa dinámica siempre.
Todo es interdependiente, no hay nada local que se realice en el último rincón del mundo que no tenga un efecto, por pequeño que sea, en el otro extremo; por lo tanto... lo que venga en el futuro lo estamos construyendo hoy y aquí.
Desde cada cual:
  • Ser fiel a uno mismo: tratando de vivir aquello en lo que creemos y más especialmente cuando eso es justo, bueno y constructivo para uno mismo y el entorno.
  • Buscar en todo el lado positivo de cada actuación de los demás: la constante crítica o "criticonería" sin aportar nada a cambio sólo sirve para generar negatividad, desánimo colectivo y derrotismo en uno mismo.
  • Buscar la implicación y organización colectiva a través de asociaciones de vecinos, ONGs, movimientos sociales, sindicatos, partidos políticos,... a través de los cuales seguir construyendo realidad alternativa positiva.
  • Adoptar una postura respetuosa con quien piensa distinto a uno mismo: la verdad no es patrimonio de nadie, más bien somos poseídos por ella; por lo tanto, fomentemos la capacidad de escucha y diálogo con todos (no sólo con quien sea de "nuestra cuerda").
  • Denunciar toda situación de injusticia o de clara violación de los Derechos Humanos allá donde observemos esas situaciones y, al mismo tiempo, ofrecer alternativas y gestos que evidencien "lo que debería ser".
  • Antes de exigir a los demás determinadas actitudes, sea cada cual buen practicante de las mismas.
  • Vivir la austeridad como valor, el consumo responsable y solidario con la humanidad entera y el entorno natural.
  • ...
Desde nuestros ambientes más cercanos:
  • Desarrollar en la familia un ambiente de diálogo respetuoso y atento a la realidad global y también particular de dada miembro.
  • Llevar a la práctica en nuestros ambientes laborales la complementariedad y colaboración de unos con otros, tolerancia ante las diferencias personales, corresponsabilidad solidaria,...
  • Hacer de la realidad de nuestro mundo y sus necesidades tema de conversación con las amistades o grupo humano de referencia de manera que vayamos generando actitudes y sentimientos de solidaridad con las personas o colectivos que sufren esas necesidades.
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Desde las instituciones:
  • Promover desde la asociaciones de vecinos análisis de la realidad del barrio o zona detectando tanto las necesidades como las alternativas o actuaciones colectivas y personales necesarias para afrontarlas.
  • Demandar desde los ayuntamientos y demás entidades de la Administración Pública respuesta a las necesidades estructurales que se detecten en el municipio o ámbitos comarcales o provinciales.
  • Establecer prioridades debidamente razonadas en correspondencia con la realidad social y diseñar un plan corresponsable para la intervención en esos espacios.
  • Proponer y vivir la asuteridad en el gasto público y también privado de manera que éste sea abundante para las necesidades de primer orden y vaya siendo inferior a medida que se descienda en ese orden de prioridad.
  • Acoger las demandas sociales atendiéndolas a continuación con criterios objetivos y no según quien plantee dichas demandas.
  • Instar cada cual en su sindicato a recuperar la independencia y libertad frente a cualquier corriente ideológica partidista, anteponiendo siempre el servicio al mundo obrero por encima de estrategias o intereses ideológicos.
  • Generar en los partidos políticos una auténtica democracia interna, promocionar las elecciones primarias en ellos y el necesario diálogo con otras fuerzas políticas independientemente de la mayor o menor afinidad.
  • Impulsar la revisión del sistema electoral, de manera que los resultados y su respectiva representación parlamentaria refleje la voluntad real del pueblo (cosa que la Ley D'Hondt no garantiza) y la presentación de listas: que éstas sean abiertas.
  • Realizar desde sindicatos, partidos políticos, foros de reflexión, etc... un serio análisis crítico de la actual crisis económica y financiera, detallando sus causas y consecuencias.
  • Aportar maneras, estrategias, formas de restar poder a la especulación del sistema económico y otorgándolo a las maneras de responder a las necesidades reales de la población: atendiendo a la economía productiva mucho más que a la especulativa.
  • Instaurar un debate nacional al respecto en la que todos los partidos y agentes sociales, empresariado, cajas de ahorro y banca ética -que no cívica (no tiene nada que ver la "banca ética" con lo que alguna entidad viene en llamar "cívica" engañando a la ciudadanía)-,... se impliquen en la articulación de nuevas estructuras económicas y organización de la productividad y consumo que sirvan realmente a la ciudadanía y preserven un desarrollo sostenible y respetuoso con todas las sociedades y medio natural del planeta.
  • ...
Corresponde también a las distintas confesiones religiosas, especialmente a los cristianos, entidades culturales, ONGs, etc... contribuir desde sus espacios a generar una nueva conciencia que responda más fielmente a lo que es beneficio para el ser humano por encima del enriquecimiento de unos pocos a costa del resto de la humanidad.
Hay modelos, hay ejemplos,... en los que es evidente que sumando más que restando, apoyando más que descalificando, colaborando más que compitiendo, uniendo más que separando, acogiendo más que excluyendo,... se pueden lograr frutos inmensamente mejores, aunque pueda haber también sus lagunas e imperfecciones.

domingo, 20 de noviembre de 2011

Hace falta encender pequeños fuegos de esperanza por toda la tierra

Entrevista a la hermana Marie Vaillé, franciscana de María.
Su mejor carta de presentación es su propia presencia de anciana silente, tremendamente amable y reservada, supinamente humilde. Sin embargo esa expresión sencilla, recatada, no puede, por más que lo intente, contener un gozo particular. Es la felicidad singular, único e inconfundible, absolutamente inigualable de una entera vida dedicada al prójimo. Ese gozo por más que ella lo disimule, se desborda por cada uno de sus poros. 
Paz sumada a más paz. Primero la paz que emana la propia Marie Vaillé, y sus cabellos de blanca madurez, esta franciscana de María a pie de fuerte entrega y compromiso, a pie de las enormes montañas de los Atlas en Marruecos. Debe ser la paz de servir en el fin del mundo, al término de una larga y dificultosa pista; de estar siempre con las puertas abiertas y las manos dispuestas. Debe ser la paz de estar en el lugar preciso, realizando la labor adecuada, de compartir las mismas paredes de barro que sus vecinos, el mismo destino, su mismo calor abrasador en verano, su mismo y blanquecino paisaje en invierno. Después la paz de un entorno de remota belleza, paisaje ocre de belén al que apenas alcanza el verdor de los manzanales donde trabaja, en ese tiempo casi otoñal, buena parte de los vecinos. 
Subimos dos veces desde Midelt a la aldea de Tattiwine a pie de los Atlas en nuestro rastreo de esa entrega absoluta. La primera vez no encontramos a las hermanas, pues habían partido a la alta montaña, al encuentro de los nómadas para llevarles socorro y medicinas. La segunda vez tenemos la suerte de dar con ellas. Llamamos a la puerta ya abierta de una choza más, una casita de barro junto a tantas otras, ningún signo católico, ni una sola cruz en la puerta. No hallamos la más mínima ostentación, sólo el más supremo y exquisito respeto: “La gente ya sabe dónde están las hermanas….”
Su pequeño hogar, humilde entre los humildes, no alberga tampoco especial comodidad. Hasta no hace mucho curaban allí mismo a los enfermos. Ahora ya disponen de un dispensario aparte. Una sencilla habitación casi desnuda, sin apenas ornamentación, hace las veces de capilla. Todo apunta que es allí donde toman la fuerza para después salir al mundo, fuerza renovada y reciclada cada día, fuerza de un Espíritu que jamás las abandona. Cuando reciben visitas es también el espacio de acogida para pasar la noche.  
Estamos en la pequeña comunidad de la orden de las franciscanas de María en Tattiwine. Viven en esta aldea bereber a 15 kilómetros de Midelt (50.000 habitantes), en un extremo del caserío casi de cuento, si no fuera por una austeridad que raya la pobreza. En estos momentos sólo dos hermanas conforman la comunidad, Bárbara la enfermera de origen polaco que tiene a su cargo el dispensario y la propia Marie, la hermana ya entrada en años, que se ocupa de los más pequeños en el pueblo. También animan una cooperativa local de prendas, chales, colchas, mantas, macutos… confeccionados artesanalmente con telares. 
 La entrevista apenas dura media hora, pero en ese tiempo somos testigos de cómo la gente acude a donde ellas en busca de ayuda. Somos interrumpidos por niños y ancianos que vienen a su encuentro. Huelga la pregunta de si son felices allí. Pero en el deseo de hallar ese secreto secretorum que ellas, sin lugar a duda alguna, detentan, se precipita tan indiscreto interrogante…
Se ve que es Vd. muy feliz aquí…
¿La felicidad se halla a pie de estas montañas? Sí, eso es cierto. Soy verdaderamente feliz aquí. Así es. Como puede ver, la gente entra aquí, viene, va... Es una vida muy familiar en medio de las montañas.
¿Qué la trajo hasta aquí…?Bueno, en realidad me han enviado… Somos enviadas. Cuando llegué a Marruecos tenía ganas de venir a Tattiwine. Las tres hermanas que estaban aquí mudaron al mismo tiempo, así que me dijeron: “Tú has deseado siempre ir a Tattiwine... Sí es mi gran deseo, contesté…”. ¿Qué ha encontrado Marie en las montañas del Atlas marroquí?Una acogida excepcional. Es una suerte de fraternidad muy fuerte. Las gentes se abren enseguida. Ahora que vivimos aquí o antes cuando estábamos en la tiendas, a menudo nos decían “venid”, “entrad”… Al principio cuando marchaba Bárbara y me quedaba sola en la casa, no querían por nada que durmiera sola. Las madres me decían que bien fuera a dormir a su casa o bien me enviaban a una hija para hacerme compañía.
Ya conocía el sentimiento de acogida marroquí, pero no hasta este punto. Aquí es muy grande. Por lo demás todo se comparte. Vienen a traernos pan, huevos…, lo que tienen en ese momento que no es nunca mucho. Ahora es época de manzanas, pues ya nos ha llegado una mujer que nos ha traído una bolsa llena de manzanas. El espíritu de compartir aquí es extraordinario. El marroquí es de por sí muy hospitalario, aunque eso ya no se vea en las ciudades. En los grandes núcleos urbanos es como en Europa. Cada quien en su casa.
¿Al volver a Francia qué encuentra…?Es muy diferente. Me digo a mí misma: “¡Estoy mejor en Tattiwine...!” (Sonrisas) Antes ese género de acogida reinaba por doquier. Ahora se imponen cada día más los valores de ganar y ganar, de tener más, del bienestar individual… Aquí también va penetrando esa cultura materialista, aunque todavía hay diferencia con respecto a Europa.
¿Cuál es concretamente su labor?Tenemos el dispensario que lleva Bárbara que atiende a la gente del pueblo y a los nómadas de la región. Por mi parte atiendo a los chavales que están retrasados en la escuela y a los que aún no tienen edad escolar. También promovemos una cooperativa de trabajo artesanal compuesta por mujeres.
Las hermanas que estaban con anterioridad a nosotras comenzaron con la cooperativa para que las mujeres pudieran tener un poco de dinero. En la cooperativa eligen su propia presidenta del lugar. Hay también una amiga nuestra francesa que les ayuda con las cuentas.
Aquí apenas se vende, únicamente a algunos turistas que se acercan hasta la aldea. Intentamos hacer exposiciones en Casablanca, Tánger, Rabat… Una hermana nuestra, Montse, es la que se encargaba de establecer estos contactos, puesto que la gente adulta es toda analfabeta. Ahora sin embargo todos los niños van a la escuela. Los jóvenes han ido también a la escuela. Tenemos puesta mucha ilusión en que esto marche.
¿Le dan mucho trabajo los pequeños?Comenzamos a dibujar, a colorear… Aprendemos también a hablar, a cantar. Tienen que aprender el árabe, puesto que ellos saben el bereber y al ir a la escuela se encuentran con que todo es en árabe. Yo hablo un poquito de árabe, un poquito de bereber, pero me ayuda una mujer del pueblo que sabe francés, árabe y también bereber. En el tercer año de permanencia en la escuela ya aprenden el francés. Los chavales sólo tienen tres o cuatro horas por la mañana de clase, con un profesorado que no está especialmente motivado. Cuando llueve o nieva ni siquiera vienen. En invierno están a menudo ausentes y eso es duro, es difícil.
¿Perspectivas de mejora de esa situación?Ahora se está construyendo una casa comunal, en la que va a haber dos salas para el preescolar, otras salas para la asociación de jóvenes y otra para acoger a niños que viven en las montañas. Se trata de poderles proporcionar a un pequeño grupo de niños nómadas, además de escolarización, un lugar donde comer y dormir.
¿Cómo se manifiesta aquí el diálogo interreligioso?Aquí el diálogo interreligioso es en realidad el diálogo de la vida. Las gentes saben aquí que nosotras somos religiosas, que nosotras rezamos y nos respetan. Nosotras también, como no podía ser de otra forma, respetamos sus plegarias, sus ceremonias... A la postre es ese exquisito respeto mutuo lo que conforma el diálogo. No hablamos de religión. Vivimos con ellos. Se dan cuenta que vivimos igual que ellos, en las mismas condiciones. Se dan cuenta de que no deseamos cristianizarlos, ni de aprovecharnos de ellos. Es así como llegamos a ser considerados unos más entre ellos.
Mucho aprecio por lo tanto por parte de la comunidad…Sí, nos llegan a decir: “¡Sois nuestras hermanas!” Por supuesto nosotras les consideramos a ellos igualmente como nuestros hermanos. Es entrañable. Finalmente es así como se manifiesta el diálogo interreligioso, más que con bellas palabras y demás… Lo importante es que cada quien pueda vivir su propia fe allí donde se encuentra, de forma sencilla y natural. Lo importante es la manifestación de amor genuino hacia los otros...
No hay siquiera un crucifijo en la puerta de su casa…No, no. No estamos aquí para hacer prosélitos. Toda la gente del pueblo sabe que nosotras somos creyentes y que estamos aquí, disponibles… Cuando las gentes pasan dicen: “He ahí a las hermanas…” La misma gente del pueblo nos envía a las personas que están necesitadas.
¿Han llegado a rezar juntos?Hemos rezado dos o tres veces juntos. No es habitual. Antes venía el Padre Antonio desde Midelt todas las semanas a impartir la misa. Toda la gente le conocía. Cuando él murió se hizo una sadaqa, es decir una comida religiosa en su honor. Es una comida y al mismo tiempo es una ofrenda. Por ejemplo cuando alguien enferma y finalmente se cura también se hace una sadaqa con la finalidad de agradecer esa curación…
A la sadaqa que organizamos por Antonio vinieron incluso los nómadas de la montaña. Hicimos comida para toda la gente e invitamos a los Fiquis que son quienes dirigen la oración en la mezquita.
¿Los Fiquis?Sí, como los imanes, pero éstos habitualmente tienen estudios. Los Fiquis no los tienen.
¿Cómo transcurrió la sadaqa?Primero recitaron ellos sus plegarias y después nos llegó el turno a nosotras. Rezamos el Padre Nuestro y cantamos dos cantos en árabe. Esa fue nuestra oración conjunta. A la muerte de Juan Pablo II hicimos otro tanto, sadaqa con oraciones. Primero los Fiquis y después nosotras, mientras que los asistentes escuchaban con un gran respeto.
Ellos saben que nosotras respetamos su religión y ellos respetan la nuestra. Cuando vienen a casa y saben que estamos rezando, ellos esperan.
¿Este diálogo de la vida a un nivel reducido puede trasladarse a una esfera más amplia, puede transformarse en universal?
Sí, debería ser algo más universal. Sí son precisas las oraciones, los templos para encontrarse…, pero para Dios las oraciones no son mejores en función de su marco religioso. Dios no se congratula más con unas oraciones que con otras. Dios es más grande que todo lo que imaginemos.
¿Cuál es la esperanza para este mundo?El problema es que a la gente le falta precisamente la esperanza. Estamos faltos de esperanza. La falta de esperanza representa la muerte. Yo abrigo la esperanza de que un día todas las gentes nos vamos a reencontrar. Vamos a comprender que es preciso amarnos verdaderamente. Nos vamos a dar cuenta de que no merece la pena pelearse por un poco de petróleo, por un trozo de tierra o a saber por qué...
No sé cuándo, pero los jóvenes algún día se reencontrarán en la esperanza. Hace falta encender pequeños fuegos de esperanza por doquier, esos pequeños fuegos un día alumbrarán la tierra entera.
¿Y el futuro de la Iglesia?Yo abrigo también la esperanza de una Iglesia más vinculada al propio pueblo, que entre más en la vida de la gente. Es preciso que la Iglesia esté más con los pobres, con los pequeños y olvidados… Obrando así la Iglesia se convertirá en lo que en verdad está llamada a ser. Convendría retomar el valor de la simplicidad, pero simplicidad con amor, de lo contrario la simplicidad no representa nada… Convendría retornar al espíritu de los primeros cristianos.
¿Qué necesita nuestro mundo?
Hace falta amor para comprender que el otro es, al igual que yo, imagen de Dios y que por lo tanto no le puedo hacer mal, más al contrario estoy llamado a ayudarle. Estamos llamados a vivir y trabajar juntos y en unión.
¿Son duros los inviernos aquí?Sí lo son. Nieva mucho, aunque no todo el tiempo. A veces nos podemos quedar hasta tres o cuatro días sin poder salir del pueblo. Cuando la nieve se deshiela, el barro lo invade todo. 
¿Y la Navidad…?La Nochebuena la pasamos aquí. Invitamos a las mujeres y los niños a nuestra fiesta. Les damos chocolate y galletas. Les convocamos a la fiesta de Nuestra Señora María. Ellos al fin y al cabo creen también en María, la madre de Jesús. Ella se encuentra en el Corán. El día de Navidad bajamos a Midelt.
¿Para los nómadas de más arriba en la montaña será aún más duro el invierno?Sí lo es. La nieve hace a menudo que las tiendas se caigan Es por ello que cuando llegan los días más fríos, bien se meten en las cuevas, bien descienden a cotas más bajas. Los más pobres no se pueden mover y se quedan. Hace falta camión para llevar la tienda, las bestias, los utensilios… y para ellos es caro. Unos y otros vuelven en el mes de Mayo.

Koldo Aldai
www.fundacionananta.com
www.artegoxo.org

miércoles, 16 de noviembre de 2011

Lo decisivo

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net  San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 25, 31-46

ECLESALIA, 16/11/11.- El relato no es propiamente una parábola sino una evocación del juicio final de todos los pueblos. Toda la escena se concentra en un diálogo largo entre el Juez que no es otro que Jesús resucitado y dos grupos de personas: los que han aliviado el sufrimiento de los más necesitados y los que han vivido negándoles su ayuda. A lo largo de los siglos los cristianos han visto en este diálogo fascinante "la mejor recapitulación del Evangelio", "el elogio absoluto del amor solidario" o "la advertencia más grave a quienes viven refugiados falsamente en la religión". Vamos a señalar las afirmaciones básicas. Todos los hombres y mujeres sin excepción serán juzgados por el mismo criterio. Lo que da un valor imperecedero a la vida no es la condición social, el talento personal o el éxito logrado a lo largo de los años. Lo decisivo es el amor práctico y solidario a los necesitados de ayuda. Este amor se traduce en hechos muy concretos. Por ejemplo, «dar de comer», «dar de beber», «acoger al inmigrante», «vestir al desnudo», «visitar al enfermo o encarcelado». Lo decisivo ante Dios no son las acciones religiosas, sino estos gestos humanos de ayuda a los necesitados. Pueden brotar de una persona creyente o del corazón de un agnóstico que piensa en los que sufren. El grupo de los que han ayudado a los necesitados que han ido encontrando en su camino, no lo han hecho por motivos religiosos. No han pensado en Dios ni en Jesucristo. Sencillamente han buscado aliviar un poco el sufrimiento que hay en el mundo. Ahora, invitados por Jesús, entran en el reino de Dios como "benditos del Padre".
¿Por qué es tan decisivo ayudar a los necesitados y tan condenable negarles la ayuda?. Porque, según revela el Juez, lo que se hace o se deja de hacer a ellos, se le está haciendo o dejando de hacer al mismo Dios encarnado en Cristo. Cuando abandonamos a un necesitado, estamos abandonando a Dios. Cuando aliviamos su sufrimiento, lo estamos haciendo con Dios. Este sorprendente mensaje nos pone a todos mirando a los que sufren. No hay religión verdadera, no hay política progresista, no hay proclamación responsable de los derechos humanos si no es defendiendo a los más necesitados, aliviando su sufrimiento y restaurando su dignidad. En cada persona que sufre Jesús sale a nuestro encuentro, nos mira, nos interroga y nos suplica. Nada nos acerca más a él que aprender a mirar detenidamente el rostro de los que sufren con compasión. En ningún lugar podremos reconocer con más verdad el rostro de Jesús.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Miedo al riesgo

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net  San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 25,14-30

ECLESALIA, 09/11/11.- La parábola de los talentos es muy conocida entre los cristianos. Según el relato, antes de salir de viaje, un señor confía la gestión de sus bienes a tres empleados. A uno le deja cinco talentos, a otro dos y a un tercero un talento: «a cada cual según su capacidad». De todos espera una respuesta digna. Los dos primeros se ponen «enseguida» a negociar con sus talentos. Se les ve trabajar con decisión, identificados con el proyecto de su señor. No temen correr riesgos. Cuando llega el señor le entregan con orgullo los frutos: han logrado duplicar los talentos recibidos. La reacción del tercer empleado es extraña. Lo único que se le ocurre es «esconder bajo tierra» el talento recibido para conservarlo seguro. Cuando vuelve su señor, se justifica con estas palabras: «Señor, sabía que eras exigente y siegas donde no siembras... Por eso, tuve miedo y fui a esconder tu talento bajo tierra. Aquí tienes lo tuyo». El señor lo condena como empleado «negligente». En realidad, la raíz de su comportamiento es más profunda. Este empleado tiene una imagen falsa del señor. Lo imagina egoísta, injusto y arbitrario. Es exigente y no admite errores.
No se puede uno fiar. Lo mejor es defenderse de él. Esta idea mezquina de su señor lo paraliza. No se atreve a correr riesgo alguno. El miedo lo tiene bloqueado. No es libre para responder de manera creativa a la responsabilidad que se le ha confiado. Lo más seguro es «conservar» el talento. Con eso basta.
Probablemente, los cristianos de las primeras generaciones captaban mejor que nosotros la fuerza interpeladora de la parábola. Jesús ha dejado en nuestras manos el Proyecto del Padre de hacer un mundo más justo y humano. Nos ha dejado en herencia el mandato del amor. Nos ha confiado la gran Noticia de un Dios amigo del ser humano. ¿Cómo estamos respondiendo hoy los seguidores de Jesús?. Cuando no se vive la fe cristiana desde la confianza sino desde el miedo, todo se desvirtúa. La fe se conserva pero no se contagia. 
La religión se convierte en deber. El evangelio es sustituido por la observancia. La celebración queda dominada por la preocupación ritual. Sería un error presentarnos un día ante el Señor con la actitud del tercer empleado: "Aquí tienes lo tuyo. Aquí está tu Evangelio, aquí está el proyecto de tu reino y tu mensaje de amor a los que sufren. Lo hemos conservado fielmente. Lo hemos predicado correctamente. No ha servido mucho para transformar nuestra vida. Tampoco para abrir caminos de justicia a tu reino. Pero aquí lo tienes intacto".

martes, 8 de noviembre de 2011

Carta de Jon Sobrino a Ellacuría

No voy a transcribir aquí la carta sino que les voy a remitir a través de un enlace-web a la misma y que no tiene desperdicio, retoma la pasión por la denuncia profética, llama a las cosas por su nombre y nos invita a seguir el ejemplo de quienes realmente se adhirieron a Xto., lo siguen haciendo hoy día y lo harán siempre porque se encontraron con Él.
Ese encuentro es el que les transformó y en ello adquirieron la capacidad transformadora que nuestro mundo necesita, especialmente los crucificados, los principales destinatarios del Evangelio, de la Buena Noticia en y para la que todos estamos llamados  a ser discípulos y misioneros.
Sin más dilación, aquí les dejo con esa carta:

miércoles, 2 de noviembre de 2011

Encender una fe gastada

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net  San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 25,1-13
ECLESALIA, 02/11/11.- La primera generación cristiana vivió convencida de que Jesús, el Señor resucitado, volvería muy pronto lleno de vida. No fue así. Poco a poco, los seguidores de Jesús se tuvieron que preparar para una larga espera. No es difícil imaginar las preguntas que se despertaron entre ellos. ¿Cómo mantener vivo el espíritu de los comienzos?. ¿Cómo vivir despiertos mientras llega el Señor?. ¿Cómo alimentar la fe sin dejar que se apague?. Un relato de Jesús sobre lo sucedido en una boda les ayudaba a pensar la respuesta.Diez jóvenes, amigas de la novia, encienden sus antorchas y se preparan para recibir al esposo. Cuando, al caer el sol, llegue a tomar consigo a la esposa, los acompañarán a ambos en el cortejo que los llevará hasta la casa del esposo donde se celebrará el banquete nupcial. Hay un detalle que el narrador quiere destacar desde el comienzo. Entre las jóvenes hay cinco «sensatas» y previsoras que toman consigo aceite para impregnar sus antorchas a medida que se vaya consumiendo la llama. Las otras cinco son unas «necias» y descuidadas que se olvidan de tomar aceite con el riesgo de que se les apaguen las antorchas.Pronto descubrirán su error. El esposo se retrasa y no llega hasta medianoche. Cuando se oye la llamada a recibirlo, las sensatas alimentan con su aceite la llama de sus antorchas y acompañan al esposo hasta entrar con él en la fiesta. Las necias no saben sino lamentarse: «Que se nos apagan las antorchas». Ocupadas en adquirir aceite, llegan al banquete cuando la puerta está cerrada. Demasiado tarde.

Muchos comentaristas tratan de buscar un significado secreto al símbolo del «aceite». ¿Está Jesús hablando del fervor espiritual, del amor, de la gracia bautismal…?. Tal vez es más sencillo recordar su gran deseo: «Yo he venido a traer fuego a la tierra, y ¿qué he de querer sino que se encienda?». ¿Hay algo que pueda encender más nuestra fe que el contacto vivo con él?. ¿No es una insensatez pretender conservar una fe gastada sin reavivarla con el fuego de Jesús?. ¿No es una contradicción creernos cristianos sin conocer su proyecto ni sentirnos atraídos por su estilo de vida?. Necesitamos urgentemente una calidad nueva en nuestra relación con él. Cuidar todo lo que nos ayude a centrar nuestra vida en su persona. No gastar energías en lo que nos distrae o desvía de su Evangelio. Encender cada domingo nuestra fe rumiando sus palabras y comulgando vitalmente con él. Nadie puede transformar nuestras comunidades como Jesús.

miércoles, 19 de octubre de 2011

Lo primero

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net  San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 22, 34-40

ECLESALIA, 19/10/11.- En cierta ocasión los fariseos se reunieron en grupo y le hicieron a Jesús una pregunta que era motivo de discusión y debate entre los sectores más preocupados de cumplir escrupulosamente los seiscientos trece preceptos más importantes sobre el sábado, la pureza ritual, los diezmos y otras cuestiones: «Maestro, ¿cuál es el mandamiento principal de la Ley?». La respuesta de Jesús es muy conocida entre los cristianos: «Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con todo tu ser». Este es el más importante. Luego añadió: «El segundo es semejante a éste: amarás a tu prójimo como a ti mismo». Y concluyó con esta afirmación: «Estos dos mandamientos sostienen la Ley y los profetas». Nos interesa mucho escuchar bien las palabras de Jesús pues también en la Iglesia, como en el antiguo Israel, ha ido creciendo a lo largo de los siglos el número de preceptos, normas y prohibiciones para regular los diversos aspectos de la vida cristiana. ¿Qué es lo primero y más importante?. ¿Qué es lo esencial para vivir como seguidores de Jesús?. Jesús deja claro que no todo es igualmente importante. Es un error dar mucha importancia a cuestiones secundarias de carácter litúrgico o disciplinar descuidando lo esencial. No hemos de olvidar nunca que sólo el amor sincero a Dios y al prójimo es el criterio principal y primero de nuestro seguimiento a Jesús.Según él, ese amor es la actitud de fondo, la fuerza clave e insustituible que pone verdad y sentido a nuestra relación religiosa con Dios y a nuestro comportamiento con las personas.
¿Qué es la religión cristiana sin amor?. ¿A qué queda reducida nuestra vida en el interior de la Iglesia y en medio de la sociedad sin amor?. El amor libera nuestro corazón del riesgo de vivir empobrecidos, empequeñecidos o paralizados por la atención insana a toda clase de normas y ritos. ¿Qué es la vida de un practicante sin amor vivo a Dios?. ¿Qué verdad hay en nuestra vida cristiana sin amor práctico al prójimo necesitado?. El amor se opone a dos actitudes bastantes difundidas. En primer lugar, la indiferencia entendida como insensibilidad, rigidez de mente, falta de corazón. En segundo lugar, el egocentrismo y desinterés por los demás. En estos tiempos tan críticos nada hay más importante que cuidar humildemente lo esencial: el amor sincero a Dios alimentado en celebraciones sentidas y vividas desde dentro; el amor al prójimo fortaleciendo el trato amistoso entre los creyentes e impulsando el compromiso con los necesitados. Contamos con el aliento de Jesús.

sábado, 15 de octubre de 2011

Empeñados en hacer un mundo al revés

         Podemos reflexionar sobre nuestro momento actual sin necesidad de ser expertos en economía ni en política. Hay un sentir y conciencia popular de que la política no corresponde a las necesidades y derechos  de la población real. La maquinaria mediática, manipulada por los poderosos que nos dominan, pretenden hacernos navegar por  un mar de justificaciones y motivaciones que nada tienen que ver con la realidad. Esta desconexión explica la terrible escisión entre sociedadl y vida política: por una parte los propósitos  y negocios de los financieros y especuladores, -determinantes hoy del rumbo de la política- y por otra  las aspiraciones, afanes y miserias cotidianas de la gente.
Se podrá capear la realidad todo lo que se quiera, pero no hasta el extremo de borrarla o ignorarla. La  realidad  habla por sí misma y  dice que  la pobreza no es efecto  de la  escasez de recursos. El hecho de que el Norte tenga seis veces más que el Sur, no es fruto de la escasez;  el hecho de que el Norte (1/4 parte de la humanidad) consuma el 75 % de los  recursos terrestres, no es fruto de la escasez;  ni el hecho de que tenga el 80 % del comercio y  el 93 % de la  industria no es fruto de la escasez; el hecho de que el  PNB  per capita sea de 3, 60 dólares al año en el Sur de Asia, o  de 8 en Africa y de 206 en Norteamérica, no es fruto de la escasez; el hecho de que en Africa haya un médico por cada 50.000 habitantes y en los países industrializados uno por cada 450 habitantes, no es fruto de la escasez; el hecho de que Estados Unidos y otros países industrializados dediquen miles de millones de dólares (y aquí uno renuncia a dar cifras)   al armamentismo y nimios porcentajes a resolver las necesidades básicas de la humanidad, no es fruto de la escasez.
La realidad sigue hablando:
                                                 Si miramos la historia de más de un siglo, nos damos cuenta de que el Occidente como un todo, y particularmente los Estados Unidos han humillado a los países musulmanes del Medio Oriente. Controlaron sus gobiernos, tomaron su petróleo y montaron inmensas bases militares. Dejaron tras de sí mucha amargura y rabia, caldo cultural para la venganza y el terrorismo.Lo terrible del terrorismo es que ocupa las mentes. En las guerras y las guerrillas se necesita ocupar el espacio físico para triunfar efectivamente. En el terror, no. Basta ocupar las mentes, distorsionar el imaginario e introyectar miedo. Los estadounidenses ocuparon físicamente el Afganistán de los talibanes e Irak, pero los talibanes ocuparon psicológicamente las mentes de los estadounidenses. Se realizó desgraciadamente la profecía que hizo Bin Laden el 8 de octubre de 2002: «Estados Unidos nunca más se sentirá seguro, nunca más tendrá paz». Hoy es un país rehén del miedo que se ha difundido” (Leonardo Boff)
La realidad sigue hablando: en Carta  a Billl Clinton  (National Cattholic Reporter, 2 de octubre de 1998), el obispo norteamericano Robert Bowman, ( que antes de ser obispo había sido piloto de cazas militares y realizó 101 misiones de combate en la guerra de Vietnam) le escribe:  «Usted ha dicho que somos blanco de ataques porque defendemos la democracia, la libertad, los derechos humanos. ¡Eso es absurdo! Somos blanco de terroristas porque, en buena parte del mundo, nuestro gobierno defiende la dictadura, la esclavitud y la explotación humana. Somos blanco de terroristas porque nos odian. Y nos odian porque nuestro gobierno hace cosas odiosas. ¡En cuántos países agentes de nuestro gobierno han destituido a líderes escogidos por el pueblo cambiándolos por dictaduras militares fantoches que querían vender su pueblo a sociedades multinacionales norteamericanas! Hemos hecho eso en Irán, en Chile y en Vietnam, en Nicaragua, y en el resto de las «repúblicas bananeras» de América Latina. País tras país, nuestro gobierno se opuso a la democracia, sofocó la libertad y violó los derechos del ser humano. Esta es la causa por la cual nos odian en todo el mundo. Por esta razón somos blancos de los terroristas. En vez de enviar a nuestros hijos e hijas por el mundo a matar árabes y obtener así el petróleo que hay bajo su tierra, deberíamos enviarlos a reconstruir sus infraestructuras, beneficiarlos con agua potable, alimentar a los niños en peligro de morir de hambre. Esta es la verdad, señor Presidente. Esto es lo que el pueblo norteamericano debe comprender».
La realidad habla y  da para aventar los sofismas y espejismos  de cuantos, esclavos del poder, de la codicia y del racismo,  nos creen párvulos y consideran que  pueden  embarullarnos con   las disquisiciones hipócritas o diplomáticas  de su arrogancia y crueldad.
Vamos, que dejen de llamar democracia , derechos humanos, intervención humanitaria, etc. a lo que es lisa y llanamente derecho de robo y explotación. Que dejen de querer salvarnos salvándose a sí mismos con un nivel de vida escandalosamente desigual amasado a base del trabajo, despojo, lágrimas y  humillaciones de los pobres ( personas y pueblos). Que dejen de considerarnos serviles incensadores de su imperio, esperando a que nos sirvan las migajas que a ellos les sobran.
La realidad habla:  Estados Unidos es maestro  en imponer el mecanismo de la deuda externa como instrumento de dominación. Afronta hoy la deuda más grande del mundo: 16,4 billones  de dólares, cifra que supera  en unos dos billones al PIB de dicho país. Y, sin embargo, dentro mismo, existen  54 millones de estadounidenses que tienen que hacer frente a la pobreza, el hambre y el desempleo, viendo cómo se abonan 650 millones de dólares  a instituciones bancarias y empresariales. Estados Unidos viene gastando cada tres meses 50.000 millones de dólares en Irak. Y, con 146 entidades financieras de 16 países, han invertido y prestado  servicios financieros por valor de 43.000 millones de dólares  para fabricar bombas de racimo entre 2007 y 2009.
Un misil Trident  DII5 cuesta 30,9 millones de dólares. Un Avión Apache AH-64 cuesta 56 millones de dólares. Un porta-aviones NIMITZ cuesta 4.000 millones de dólares. El presupuesto militar de Estados Unidos para este año 2011 es de 700.000 millones de dólares.
La realidad  habla:  este mundo es así porque los  poderosos de turno, siempre de una y otra parte,  se empeñan en construirlo así, desoyendo las alternativas reales de una humanidad unida solidariamente  bajo los imperativos  de la igualdad, la justicia y la paz. Una parte no más de ese  monstruoso presupuesto militar haría que ninguna persona y pueblo quedaran sin ver satisfechas sus necesidades de  hospitales, escuelas, viviendas, empleo, etc. etc.
 
El teólogo   Ignacio Ellacuría, asesinado por los amos del capital en El Salvador, habló con  clarividencia  respetando la voz de la realidad. Chocaba a diario con el dato aplastante de la pobreza tal como la están viviendo hoy  mayorías populares de muchos países y ese dato le hacía concluir que  es dentro de la estructura económica neoliberal donde encontramos la clave que explique su funcionamiento y resultados, positivos para unos y negativos para otros.
La pobreza, para él,  es simplemente una realidad dialéctica y política.  Dialéctica porque en nuestra situación hay pobres  porque hay ricos, hay una mayoría de pobres porque hay una minoría de ricos. Una pobreza fruto de escasos recursos no nos  permitiría hablar propiamente de pobres. La verdad es que los ricos  se han hecho tales desposeyendo a los pobres de lo que era suyo, de su salario, de sus tierras,  de su trabajo, etc.  Por eso,  si los ricos son los empobrecedores, los pobres  son los empobrecidos; si los ricos son los desposeedores, los pobres son los desposeídos; si lo ricos son los opresores y represores, los pobres son los oprimidos y reprimidos.
La realidad del ser humano es como es, tiene una dignidad, derechos y obligaciones inalienables. Y, a la postre, o se la reconoce y respeta en todo lugar, o todo intento de dominarla será vano y  acabará en fracaso. Lo dice la historia.

Benjamín Forcano

miércoles, 12 de octubre de 2011

Víctimas

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 22, 15-21

ECLESALIA, 12/10/11.- La pregunta que hacen a Jesús algunos sectores fariseos, confabulados con partidarios de Antipas, es una trampa preparada con astucia para ir preparando un clima propicio para eliminarlo: «¿Es lícito pagar impuesto al César o no?».Si dice que es lícito, Jesús quedará desprestigiado ante el pueblo y perderá su apoyo: así será más fácil actuar contra él. Si dice que no es lícito, podrá ser acusado de agitador subversivo ante los romanos que, en las fiestas de Pascua ya próximas, suben a Jerusalén para ahogar cualquier conato de rebelión contra el César.
Antes que nada, Jesús les pide que le muestren «la moneda del impuesto» y que le digan de quién es la imagen y la inscripción. Los adversarios reconocen que la imagen es del César como dice la inscripción: Tiberio César, Hijo augusto del Divino Augusto. Pontífice Máximo. Con su gesto, Jesús ha situado la pregunta en un contexto inesperado.
Saca entonces una primera conclusión. Si la imagen de la moneda pertenece al César, «dad al César lo que es del César». Devolvedle lo que es suyo: esa moneda idolátrica, acuñada con símbolos de poder religioso. Si la estáis utilizando en vuestros negocios, estáis ya reconociendo su soberanía. Cumplid con vuestras obligaciones.
Pero Jesús que no vive al servicio del emperador de Roma, sino "buscando el reino de Dios y su justicia" añade una grave advertencia sobre algo que nadie le ha preguntado: «A Dios dadle lo que es de Dios». La moneda lleva la "imagen" de Tiberio, pero el ser humano es "imagen" de Dios: le pertenece sólo a él. Nunca sacrifiquéis las personas a ningún poder. Defendedlas.

La crisis económica que estamos viviendo en los países occidentales no tiene fácil solución. Más que una crisis financiera es una crisis de humanidad. Obsesionados sólo por un bienestar material siempre mayor, hemos terminado viviendo un estilo de vida insostenible incluso económicamente.
No va a bastar con proponer soluciones técnicas. Es necesaria una conversión de nuestro estilo de vida, una transformación de las conciencias: pasar de la lógica de la competición a la de la cooperación: poner límites a la voracidad de los mercados; aprender una nueva ética de la renuncia.
La crisis va a ser larga. Nos esperan años difíciles. Los seguidores de Jesús hemos de encontrar en el Evangelio la inspiración y el aliento para vivirla de manera solidaria. De Jesús escuchamos la invitación a estar cerca de las víctimas más vulnerables: los que están siendo sacrificados injustamente a las estrategias de los mercados más poderosos.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Invitación

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net San Sebastióan (GUIPUZCOA). Mateo 22, 1-14
ECLESALIA, 05/10/11.- A través de sus parábolas Jesús va descubriendo a sus seguidores cómo experimenta a Dios, cómo interpreta la vida desde sus raíces más profundas y cómo responde a los enigmas más recónditos de la condición humana.Quien entra en contacto vivo con sus parábolas comienza a cambiar. Algo "sucede" en nosotros. Dios no es como lo imaginamos. La vida es más grande y misteriosa que nuestra rutina convencional de cada día. Es posible vivir con un horizonte nuevo. Escuchemos el punto de partida de la parábola llamada «Invitación al Banquete».Según el relato, Dios está preparando una fiesta final para todos sus hijos e hijas, pues a todos quiere ver sentados junto a él, en torno a una misma mesa, disfrutando para siempre de una vida plena. Esta imagen es una de las más queridas por Jesús para sugerir el final último de la historia humana.Frente a tantas imágenes mezquinas de un Dios controlador y justiciero que impide a no pocos saborear la fe y disfrutar de la vida, Jesús introduce en el mundo la experiencia de un Dios que nos está invitando a compartir con él una fiesta fraterna en la que culminará lo mejor de nuestros esfuerzos, anhelos y aspiraciones.Jesús dedica su vida entera a difundir la gran invitación de Dios: «El banquete está preparado. Venid». Este mensaje configura su modo de anunciar a Dios. Jesús no predica doctrina, despierta el deseo de Dios. No impone ni presiona. Invita y llama. Libera de miedos y enciende la confianza en Dios. En su nombre, acoge a su mesa a pecadores e indeseables. A todos ha de llegar su invitación.

Los hombres y mujeres de hoy necesitan descubrir el Misterio de Dios como Buena Noticia. Los cristianos hemos de aprender a hablar de él con un lenguaje más inspirado en Jesús, para deshacer malentendidos, aclarar prejuicios y eliminar miedos introducidos por un discurso religioso lamentable que ha alejado a muchos de ese Dios que nos está esperando con todo preparado para la fiesta final.En estos tiempos en los que el descrédito de la religión está impidiendo a muchos escuchar la invitación de Dios, hemos de hablar de su Misterio de Amor con humildad y con respeto a todos, sin forzar las conciencias, sin ahogar la vida, despertando el deseo de verdad y de luz que sigue vivo en lo más íntimo del ser humano.Es cierto que la llamada religiosa encuentra hoy el rechazo de muchos, pero la invitación de Dios no se ha apagado. La pueden escuchar todos los que en el fondo de sus conciencias escuchan la llamada del bien, del amor y de la justicia.

miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿Estamos decepcionando a Dios?

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 21,33-43
ECLESALIA, 28/09/11.- Jesús se encuentra en el recinto del Templo, rodeado de un grupo de altos dirigentes religiosos. Nunca los ha tenido tan cerca. Por eso, con audacia increíble, va a pronunciar una parábola dirigida directamente a ellos. Sin duda, la más dura que ha salido de sus labios.
Cuando Jesús comienza a hablarles de un señor que plantó una viña y la cuidó con solicitud y cariño especial, se crea un clima de expectación. La «viña» es el pueblo de Israel. Todos conocen el canto del profeta Isaías que habla del amor de Dios por su pueblo con esa bella imagen. Ellos son los responsables de esa "viña" tan querida por Dios.
Lo que nadie se espera es la grave acusación que les va a lanzar Jesús: Dios está decepcionado. Han ido pasando los siglos y no ha logrado recoger de ese pueblo querido los frutos de justicia, de solidaridad y de paz que esperaba.
Una y otra vez ha ido enviando a sus servidores, los profetas, pero los responsables de la viña los han maltratado sin piedad hasta darles muerte. ¿Qué más puede hacer Dios por su viña? Según el relato, el señor de la viña les manda a su propio hijo pensando: «A mi hijo le tendrán respeto». Pero los viñadores lo matan para quedarse con su herencia.
La parábola es transparente. Los dirigentes del Templo se ven obligados a reconocer que el señor ha de confiar su viña a otros viñadores más fieles. Jesús les aplica rápidamente la parábola: «Yo os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Desbordados por una crisis a la que ya no es posible responder con pequeñas reformas, distraídos por discusiones que nos impiden ver lo esencial, sin coraje para escuchar la llamada de Dios a una conversión radical al Evangelio, la parábola nos obliga a hacernos graves preguntas.
¿Somos ese pueblo nuevo que Jesús quiere, dedicado a producir los frutos del reino o estamos decepcionando a Dios?. ¿Vivimos trabajando por un mundo más humano?. ¿Cómo estamos respondiendo desde el proyecto de Dios a las víctimas de la crisis económica y a los que mueren de hambre y desnutrición en África?.
¿Respetamos al Hijo que Dios nos ha enviado o lo echamos de muchas formas "fuera de la viña"?. ¿Estamos acogiendo la tarea que Jesús nos ha confiado de humanizar la vida o vivimos distraídos por otros intereses religiosos más secundarios?.
¿Qué hacemos con los hombres y mujeres que Dios nos envía también hoy para recordarnos su amor y su justicia?. ¿Ya no hay entre nosotros profetas de Dios ni testigos de Jesús?. ¿Ya no los reconocemos?.

jueves, 22 de septiembre de 2011

El peligro de la religión

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 21, 28-32

ECLESALIA, 21/09/11.- Jesús lleva unos días en Jerusalén moviéndose en los alrededores del templo. No encuentra por las calles la acogida amistosa de las aldeas de Galilea. Los dirigentes religiosos que se cruzan en su camino tratan de desautorizarlo ante la gente sencilla de la capital. No descansarán hasta enviarlo a la cruz. Jesús no pierde la paz. Con paciencia incansable sigue llamándolos a la conversión. Les cuenta una anécdota sencilla que se le acaba de ocurrir al verlos: la conversación de un padre que pide a sus dos hijos que vayan a trabajar a la viña de la familia. El primero rechaza al padre con una negativa tajante: «No quiero». No le da explicación alguna. Sencillamente no le da la gana. Sin embargo, más tarde reflexiona, se da cuenta de que está rechazando a su padre y, arrepentido, marcha a la viña.El segundo atiende amablemente la petición de su padre: «Voy, señor». Parece dispuesto a cumplir sus deseos, pero pronto se olvida de lo que ha dicho. No vuelve a pensar en su padre. Todo queda en palabras. No marcha a la viña. Por si no han entendido su mensaje, Jesús dirigiéndose a «los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo», les aplica de manera directa y provocativa la parábola: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios».
Quiere que reconozcan su resistencia a entrar en el proyecto del Padre. Ellos son los "profesionales" de la religión: los que han dicho un gran "sí" al Dios del templo, los especialistas del culto, los guardianes de la ley. No sienten necesidad de convertirse. Por eso, cuando ha venido el profeta Juan a preparar los caminos a Dios, le han dicho "no"; cuando ha llegado Jesús invitándolos a entrar en su reino, siguen diciendo "no".Por el contrario, los publicanos y las prostitutas son los "profesionales del pecado": los que han dicho un gran "no" al Dios de la religión; los que se han colocado fuera de la ley y del culto santo. Sin embargo, su corazón se ha mantenido abierto a la conversión. Cuando ha venido Juan han creído en él; al llegar Jesús lo han acogido. La religión no siempre conduce a hacer la voluntad del Padre. Nos podemos sentir seguros en el cumplimiento de nuestros deberes religiosos y acostumbrarnos a pensar que nosotros no necesitamos convertirnos ni cambiar. Son los alejados de la religión los que han de hacerlo. Por eso es tan peligroso sustituir la escucha del Evangelio por la piedad religiosa. Lo dijo Jesús: "No todo el que me diga "Señor", "Señor" entrará en el reino de Dios, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo".

viernes, 16 de septiembre de 2011

Mirada enferma

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 20,1-16
ECLESALIA, 14/09/11.- Jesús había hablado a sus discípulos con claridad: "Buscad el reino de Dios y su justicia". Para él esto era lo esencial. Sin embargo, no le veían buscar esa justicia de Dios cumpliendo las leyes y tradiciones de Israel como otros maestros. Incluso en cierta ocasión les hizo una grave advertencia: "Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de Dios". ¿Cómo entendía Jesús la justicia de Dios?.
La parábola que les contó los dejó desconcertados. El dueño de una viña salió repetidamente a la plaza del pueblo a contratar obreros. No quería ver a nadie sin trabajo. El primer grupo trabajó duramente doce horas. Los últimos en llegar sólo trabajaron sesenta minutos.
Sin embargo, al final de la jornada, el dueño ordena que todos reciban un denario: ninguna familia se quedará sin cenar esa noche. La decisión sorprende a todos. ¿Cómo calificar la actuación de este señor que ofrece una recompensa igual por un trabajo tan desigual?. ¿No es razonable la protesta de quienes han trabajado durante toda la jornada?.
Estos obreros reciben el denario estipulado, pero al ver el trato tan generoso que han recibido los últimos, se sienten con derecho a exigir más. No aceptan la igualdad. Esta es su queja: «los has tratado igual que a nosotros». El dueño de la viña responde con estas palabras al portavoz del grupo: «¿Va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?». Esta frase recoge la enseñanza principal de la parábola.
Según Jesús, hay una mirada mala, enferma y dañosa, que nos impide captar la bondad de Dios y alegrarnos con su misericordia infinita hacia todos. Nos resistimos a creer que la justicia de Dios consiste precisamente en tratarnos con un amor que está por encima de todos nuestros cálculos.
Esta es la Gran Noticia revelada por Jesús, lo que nunca hubiéramos sospechado y lo que tanto necesitábamos oír. Que nadie se presente ante Dios con méritos o derechos adquiridos. Todos somos acogidos y salvados, no por nuestros esfuerzos sino por su misericordia insondable.
A Jesús le preocupaba que sus discípulos vivieran con una mirada incapaz de creer en esa Bondad. En cierta ocasión les dijo así: "Si tu ojo es malo, toda tu persona estará a oscuras. Y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!". Los cristianos lo hemos olvidado. ¡Qué luz penetraría en la Iglesia si nos atreviéramos a creer en la Bondad de Dios sin recortarla con nuestra mirada enferma!. ¡Qué alegría inundaría los corazones creyentes!. ¡Con qué fuerza seguiríamos a Jesús!.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Vivir perdonando

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 18, 21-35

ECLESALIA, 07/09/11.- Los discípulos le han oído a Jesús decir cosas increíbles sobre el amor a los enemigos, la oración al Padre por los que nos persiguen, el perdón a quien nos hace daño. Seguramente les parece un mensaje extraordinario pero poco realista y muy problemático.
Pedro se acerca ahora a Jesús con un planteamiento más práctico y concreto que les permita, al menos, resolver los problemas que surgen entre ellos: recelos, envidias, enfrentamientos, conflictos y rencillas. ¿Cómo tienen que actuar en aquella familia de seguidores que caminan tras sus pasos. En concreto: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar?».
Antes que Jesús le responda, el impetuoso Pedro se le adelanta a hacerle su propia sugerencia: «¿Hasta siete veces?». Su propuesta es de una generosidad muy superior al clima justiciero que se respira en la sociedad judía. Va más allá incluso de lo que se practica entre los rabinos y los grupos esenios que hablan como máximo de perdonar hasta cuatro veces.
Sin embargo Pedro se sigue moviendo en el plano de la casuística judía donde se prescribe el perdón como arreglo amistoso y reglamentado para garantizar el funcionamiento ordenado de la convivencia entre quienes pertenecen al mismo grupo.
La respuesta de Jesús exige ponerse en otro registro. En el perdón no hay límites: «No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete». No tiene sentido llevar cuentas del perdón. El que se pone a contar cuántas veces está perdonando al hermano se adentra por un camino absurdo que arruina el espíritu que ha de reinar entre sus seguidores.
Entre los judíos era conocido un "Canto de venganza" de Lámek, un legendario héroe del desierto, que decía así: "Caín será vengado siete veces, pero Lámek será vengado setenta veces siete". Frente a esta cultura de la venganza sin límites, Jesús canta el perdón sin límites entre sus seguidores.
En muy pocos años el malestar ha ido creciendo en el interior de la Iglesia provocando conflictos y enfrentamientos cada vez más desgarradores y dolorosos. La falta de respeto mutuo, los insultos y las calumnias son cada vez más frecuentes. Sin que nadie los desautorice, sectores que se dicen cristianos se sirven de internet para sembrar agresividad y odio destruyendo sin piedad el nombre y la trayectoria de otros creyentes.
Necesitamos urgentemente testigos de Jesús, que anuncien con palabra firme su Evangelio y que contagien con corazón humilde su paz. Creyentes que vivan perdonando y curando esta obcecación enfermiza que ha penetrado en su Iglesia.