miércoles, 28 de septiembre de 2011

¿Estamos decepcionando a Dios?

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 21,33-43
ECLESALIA, 28/09/11.- Jesús se encuentra en el recinto del Templo, rodeado de un grupo de altos dirigentes religiosos. Nunca los ha tenido tan cerca. Por eso, con audacia increíble, va a pronunciar una parábola dirigida directamente a ellos. Sin duda, la más dura que ha salido de sus labios.
Cuando Jesús comienza a hablarles de un señor que plantó una viña y la cuidó con solicitud y cariño especial, se crea un clima de expectación. La «viña» es el pueblo de Israel. Todos conocen el canto del profeta Isaías que habla del amor de Dios por su pueblo con esa bella imagen. Ellos son los responsables de esa "viña" tan querida por Dios.
Lo que nadie se espera es la grave acusación que les va a lanzar Jesús: Dios está decepcionado. Han ido pasando los siglos y no ha logrado recoger de ese pueblo querido los frutos de justicia, de solidaridad y de paz que esperaba.
Una y otra vez ha ido enviando a sus servidores, los profetas, pero los responsables de la viña los han maltratado sin piedad hasta darles muerte. ¿Qué más puede hacer Dios por su viña? Según el relato, el señor de la viña les manda a su propio hijo pensando: «A mi hijo le tendrán respeto». Pero los viñadores lo matan para quedarse con su herencia.
La parábola es transparente. Los dirigentes del Templo se ven obligados a reconocer que el señor ha de confiar su viña a otros viñadores más fieles. Jesús les aplica rápidamente la parábola: «Yo os digo que se os quitará a vosotros el reino de Dios y se le dará a un pueblo que produzca sus frutos».
Desbordados por una crisis a la que ya no es posible responder con pequeñas reformas, distraídos por discusiones que nos impiden ver lo esencial, sin coraje para escuchar la llamada de Dios a una conversión radical al Evangelio, la parábola nos obliga a hacernos graves preguntas.
¿Somos ese pueblo nuevo que Jesús quiere, dedicado a producir los frutos del reino o estamos decepcionando a Dios?. ¿Vivimos trabajando por un mundo más humano?. ¿Cómo estamos respondiendo desde el proyecto de Dios a las víctimas de la crisis económica y a los que mueren de hambre y desnutrición en África?.
¿Respetamos al Hijo que Dios nos ha enviado o lo echamos de muchas formas "fuera de la viña"?. ¿Estamos acogiendo la tarea que Jesús nos ha confiado de humanizar la vida o vivimos distraídos por otros intereses religiosos más secundarios?.
¿Qué hacemos con los hombres y mujeres que Dios nos envía también hoy para recordarnos su amor y su justicia?. ¿Ya no hay entre nosotros profetas de Dios ni testigos de Jesús?. ¿Ya no los reconocemos?.

jueves, 22 de septiembre de 2011

El peligro de la religión

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 21, 28-32

ECLESALIA, 21/09/11.- Jesús lleva unos días en Jerusalén moviéndose en los alrededores del templo. No encuentra por las calles la acogida amistosa de las aldeas de Galilea. Los dirigentes religiosos que se cruzan en su camino tratan de desautorizarlo ante la gente sencilla de la capital. No descansarán hasta enviarlo a la cruz. Jesús no pierde la paz. Con paciencia incansable sigue llamándolos a la conversión. Les cuenta una anécdota sencilla que se le acaba de ocurrir al verlos: la conversación de un padre que pide a sus dos hijos que vayan a trabajar a la viña de la familia. El primero rechaza al padre con una negativa tajante: «No quiero». No le da explicación alguna. Sencillamente no le da la gana. Sin embargo, más tarde reflexiona, se da cuenta de que está rechazando a su padre y, arrepentido, marcha a la viña.El segundo atiende amablemente la petición de su padre: «Voy, señor». Parece dispuesto a cumplir sus deseos, pero pronto se olvida de lo que ha dicho. No vuelve a pensar en su padre. Todo queda en palabras. No marcha a la viña. Por si no han entendido su mensaje, Jesús dirigiéndose a «los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo», les aplica de manera directa y provocativa la parábola: «Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios».
Quiere que reconozcan su resistencia a entrar en el proyecto del Padre. Ellos son los "profesionales" de la religión: los que han dicho un gran "sí" al Dios del templo, los especialistas del culto, los guardianes de la ley. No sienten necesidad de convertirse. Por eso, cuando ha venido el profeta Juan a preparar los caminos a Dios, le han dicho "no"; cuando ha llegado Jesús invitándolos a entrar en su reino, siguen diciendo "no".Por el contrario, los publicanos y las prostitutas son los "profesionales del pecado": los que han dicho un gran "no" al Dios de la religión; los que se han colocado fuera de la ley y del culto santo. Sin embargo, su corazón se ha mantenido abierto a la conversión. Cuando ha venido Juan han creído en él; al llegar Jesús lo han acogido. La religión no siempre conduce a hacer la voluntad del Padre. Nos podemos sentir seguros en el cumplimiento de nuestros deberes religiosos y acostumbrarnos a pensar que nosotros no necesitamos convertirnos ni cambiar. Son los alejados de la religión los que han de hacerlo. Por eso es tan peligroso sustituir la escucha del Evangelio por la piedad religiosa. Lo dijo Jesús: "No todo el que me diga "Señor", "Señor" entrará en el reino de Dios, sino el que haga la voluntad de mi Padre del cielo".

viernes, 16 de septiembre de 2011

Mirada enferma

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 20,1-16
ECLESALIA, 14/09/11.- Jesús había hablado a sus discípulos con claridad: "Buscad el reino de Dios y su justicia". Para él esto era lo esencial. Sin embargo, no le veían buscar esa justicia de Dios cumpliendo las leyes y tradiciones de Israel como otros maestros. Incluso en cierta ocasión les hizo una grave advertencia: "Si vuestra justicia no es mayor que la de los escribas y fariseos, no entraréis en el reino de Dios". ¿Cómo entendía Jesús la justicia de Dios?.
La parábola que les contó los dejó desconcertados. El dueño de una viña salió repetidamente a la plaza del pueblo a contratar obreros. No quería ver a nadie sin trabajo. El primer grupo trabajó duramente doce horas. Los últimos en llegar sólo trabajaron sesenta minutos.
Sin embargo, al final de la jornada, el dueño ordena que todos reciban un denario: ninguna familia se quedará sin cenar esa noche. La decisión sorprende a todos. ¿Cómo calificar la actuación de este señor que ofrece una recompensa igual por un trabajo tan desigual?. ¿No es razonable la protesta de quienes han trabajado durante toda la jornada?.
Estos obreros reciben el denario estipulado, pero al ver el trato tan generoso que han recibido los últimos, se sienten con derecho a exigir más. No aceptan la igualdad. Esta es su queja: «los has tratado igual que a nosotros». El dueño de la viña responde con estas palabras al portavoz del grupo: «¿Va a ser tu ojo malo porque yo soy bueno?». Esta frase recoge la enseñanza principal de la parábola.
Según Jesús, hay una mirada mala, enferma y dañosa, que nos impide captar la bondad de Dios y alegrarnos con su misericordia infinita hacia todos. Nos resistimos a creer que la justicia de Dios consiste precisamente en tratarnos con un amor que está por encima de todos nuestros cálculos.
Esta es la Gran Noticia revelada por Jesús, lo que nunca hubiéramos sospechado y lo que tanto necesitábamos oír. Que nadie se presente ante Dios con méritos o derechos adquiridos. Todos somos acogidos y salvados, no por nuestros esfuerzos sino por su misericordia insondable.
A Jesús le preocupaba que sus discípulos vivieran con una mirada incapaz de creer en esa Bondad. En cierta ocasión les dijo así: "Si tu ojo es malo, toda tu persona estará a oscuras. Y si la luz que hay en ti es oscuridad, ¡qué oscuridad habrá!". Los cristianos lo hemos olvidado. ¡Qué luz penetraría en la Iglesia si nos atreviéramos a creer en la Bondad de Dios sin recortarla con nuestra mirada enferma!. ¡Qué alegría inundaría los corazones creyentes!. ¡Con qué fuerza seguiríamos a Jesús!.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Vivir perdonando

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 18, 21-35

ECLESALIA, 07/09/11.- Los discípulos le han oído a Jesús decir cosas increíbles sobre el amor a los enemigos, la oración al Padre por los que nos persiguen, el perdón a quien nos hace daño. Seguramente les parece un mensaje extraordinario pero poco realista y muy problemático.
Pedro se acerca ahora a Jesús con un planteamiento más práctico y concreto que les permita, al menos, resolver los problemas que surgen entre ellos: recelos, envidias, enfrentamientos, conflictos y rencillas. ¿Cómo tienen que actuar en aquella familia de seguidores que caminan tras sus pasos. En concreto: «Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar?».
Antes que Jesús le responda, el impetuoso Pedro se le adelanta a hacerle su propia sugerencia: «¿Hasta siete veces?». Su propuesta es de una generosidad muy superior al clima justiciero que se respira en la sociedad judía. Va más allá incluso de lo que se practica entre los rabinos y los grupos esenios que hablan como máximo de perdonar hasta cuatro veces.
Sin embargo Pedro se sigue moviendo en el plano de la casuística judía donde se prescribe el perdón como arreglo amistoso y reglamentado para garantizar el funcionamiento ordenado de la convivencia entre quienes pertenecen al mismo grupo.
La respuesta de Jesús exige ponerse en otro registro. En el perdón no hay límites: «No te digo hasta siete veces sino hasta setenta veces siete». No tiene sentido llevar cuentas del perdón. El que se pone a contar cuántas veces está perdonando al hermano se adentra por un camino absurdo que arruina el espíritu que ha de reinar entre sus seguidores.
Entre los judíos era conocido un "Canto de venganza" de Lámek, un legendario héroe del desierto, que decía así: "Caín será vengado siete veces, pero Lámek será vengado setenta veces siete". Frente a esta cultura de la venganza sin límites, Jesús canta el perdón sin límites entre sus seguidores.
En muy pocos años el malestar ha ido creciendo en el interior de la Iglesia provocando conflictos y enfrentamientos cada vez más desgarradores y dolorosos. La falta de respeto mutuo, los insultos y las calumnias son cada vez más frecuentes. Sin que nadie los desautorice, sectores que se dicen cristianos se sirven de internet para sembrar agresividad y odio destruyendo sin piedad el nombre y la trayectoria de otros creyentes.
Necesitamos urgentemente testigos de Jesús, que anuncien con palabra firme su Evangelio y que contagien con corazón humilde su paz. Creyentes que vivan perdonando y curando esta obcecación enfermiza que ha penetrado en su Iglesia.

sábado, 16 de julio de 2011

Mininotas

MN [103] (15/07/11)
1. Un millón de niños desnutridos en Somalia a punto de morir / 3.000 somalíes huyen cada día a los países vecinos / La ONU ha pedido 14 millones de euros para afrontar la hambruna. Sin respuesta // El Gobierno español destinó 9.000 millones de euros al saneamiento de la caja de ahorros de Castilla-La Mancha. La petrolera Exxon-Mobil tuvo en 2010 beneficios de 30.460 millones.

2. Todos los países están endeudados. ¿A quién deben? No hay que perder de vista que, globalmente, la riqueza crece. La riqueza, en cuanto incremento de la productividad, se ha duplicado en los últimos 30 años. ¿A dónde ha ido a parar tal riqueza? Pues a la población más rica, que ha triplicado sus rentas en estos 30 años /Aumenta el número de milmillonarios (con patrimonio promedio de 3.500 millones de dólares); la mayoría son de USA aunque donde más aumentan es en los países pobres. En estos, examinando la ruta de sus fortunas, resulta que la ruta más seguida es la de estar cerca del Gobierno. El Estado produce multimillonarios.

3. Ahora que ya es evidente la capacidad destructiva del capitalismo, volvemos nuestro rostro al “buen vivir” de los pueblos indígenas — Claro que los países industrializados dicen que buscan un desarrollo sostenible o armónico, pero eso tiene un fallo: seguir persiguiendo “desarrollo”, en vez de Bien vivir / “Desarrollo” es igual a más mercado, lógica occidental de beneficio en detrimento de la vida de la Tierra, de sus individuos y comunidades /“Bien vivir” es convertirse : (1) de pensar en lucro a pensar en armonía; (2) de considerar la Tierra como fuente de materias primas, y tratarla como mercancía, a sentirla como madre (no se privatiza ni se alquila ni se vende a una madre); (3) de derrochar las fuentes de energía fósil a renunciar al desarrollo industrial ilimitado y a educarnos en el vivir mejor con menos; (4) del pensar que la Tierra nos pertenece, a pensar-sentir que nos pertenecemos mutuamente. Bien vivir es acoger  los Derechos de la Madre Tierra : su derecho a existir enteramente, con todos sus seres.  Su derecho a la regeneración de su biocapacidad (no consumir más de lo que la Tierra es capaz de reponer). Su derecho a una existencia limpia, sin contaminación / Bien vivir es cultura de la paciencia, de la sencillez sin lujos, del traspasar las penas para vivir con fortaleza. Bien vivir es encontrar semillas de vida en las arrugas de nuestros mayores antes de que mueran.
4. Dice un joven emprendedor que nos hace falta topalantismo, término proveniente de la expresión coloquial to palante. Expresa el empeño en la creatividad para inventar soluciones y en la constancia para superar obstáculos. Es trabajar ideas, enamorarse de ellas y decidir llevarlas palante. Y cuando no se llega, es convertir ese provisional fracaso en valor para seguir palante.

5. Mataron a Facundo Cabral, el que nos animaba a “juntar los sueños para vencer el miedo” / A los 9 años escapó de casa y se convirtió en un marginal alcohólico. En la cárcel, a los 14 años, un jesuita le enseñó a leer y escribir y le puso en contacto con la literatura universal. Facundo resucitó y recorrió 159 países cantando / En su último concierto (Guatemala o5/07/2011) sus últimas palabras al público fueron: “Ya le di las gracias a ustedes… después que sea lo que Dios quiera” / “Que no te confundan unos pocos homicidas y suicidas, el bien es mayoría, pero no se nota porque es silencioso, una bomba hace más ruido que una caricia, pero por cada bomba que destruye hay millones de caricias que alimentan la vida”.

6. Sancho aterrizaba: "No son gigantes, sino molinos de viento. Eche usted los pies a tierra, mi señor" / Pero al final, cuando Don Alonso Quijano el Bueno perdió los sueños y dejó entrar a la muerte, Sancho no tomó la lanza sino la palabra y fue de plaza en plaza diciendo a malandrines, mendigos, sastres, zapateros, braceros, escribanos: "¡Combatidlos, que no son gigantes!. No les tengáis miedo, que no son gigantes, que ellos sin nosotros no son nada salvo miseria humana vestida con buen paño" (apd. M. González Sedano).

miércoles, 13 de julio de 2011

Como fermento

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 13, 24-43

ECLESALIA, 13/07/11.- Con una audacia desconocida, Jesús sorprendió a todos proclamando lo que ningún profeta de Israel se había atrevido a decir: "Ya está aquí Dios con su fuerza creadora de justicia abriéndose camino en el mundo para hacer la vida de sus hijos más humana y dichosa". Es necesario cambiar. Hemos de aprender a vivir creyendo en esta Buena Noticia: el reino de Dios está llegando.
Jesús hablaba con pasión. Muchos se sentían atraídos por sus palabras. En otros surgían no pocas dudas. ¿No era todo una locura?. ¿Dónde se podía ver la fuerza de Dios transformando el mundo?. ¿Quién podía cambiar el poderoso imperio de Roma?.
Un día Jesús contó una parábola muy breve. Es tan pequeña y humilde que, muchas veces, ha pasado desapercibida para los cristianos. Dice así: «Con el reino de Dios sucede como con la levadura que tomó una mujer y la escondió en tres medidas de harina, hasta que todo quedó fermentado».Aquella gente sencilla sabía de qué les estaba hablando Jesús. Todos habían visto a sus madres elaborar el pan en el patio de su casa. Sabían que la levadura queda "escondida", pero no permanece inactiva. De manera callada y oculta lo va fermentando todo desde dentro. Así está Dios actuando desde el interior de la vida.
Dios no se impone desde fuera, sino que transforma a las personas desde dentro. No domina con su poder, sino atrae con su amor hacia el bien. No fuerza la libertad de nadie sino que se ofrece para hacer más dichosa nuestra vida. Así hemos de actuar también nosotros si queremos abrir caminos a su reino.

Está comenzando un tiempo nuevo para la Iglesia. Los cristianos vamos a tener que aprender a vivir en minoría, dentro de una sociedad secularizada y plural. En muchos lugares, el futuro del cristianismo dependerá en buena parte del nacimiento de pequeños grupos de creyentes, atraídos por el evangelio y reunidos en torno a Jesús.
Poco a poco, aprenderemos a vivir la fe de manera humilde, sin hacer mucho ruido ni dar grandes espectáculos. Ya no cultivaremos tantos deseos de poder ni de prestigio. No gastaremos nuestras fuerzas en grandes operaciones de imagen. Buscaremos lo esencial. Caminaremos en la verdad de Jesús.
Siguiendo sus deseos, trataremos de vivir como "fermento" de vida sana en medio de la sociedad y como un poco de "sal" que se diluye humildemente para dar sabor evangélico a la vida moderna. Contagiaremos en nuestro entorno el estilo de vida de Jesús e irradiaremos la fuerza inspiradora y transformadora de su Evangelio. Pasaremos la vida haciendo el bien. Como Jesús.

martes, 12 de julio de 2011

Facundo Cabral, siempre en nuestros corazones

Acaba de morir asesinado en Guatemala.
Muchos habremos recibido por correo electrónico no pocos textos y canciones compuesta por él. Todos habremos podido descubrir en esos mensajes una profundidad y autenticidad de las que no andan muy sobrados los  medios de comunicación y menos aún en quienes rigen los destinos de los pueblos... y tampoco, en menor medida incluso, en quienes creen solucionar algo sólo con la violencia.
Adjunto algunos enlaces-web que nos hablan de su sencillez y limpieza de corazón.
"Pueden callar nuestra voz, pueden hacer enmudecer nuestras bocas,...pero nunca lograrán amordazar nuestras conciencias".
GRACIAS, Facundo Cabral, por el regalo de tu presencia y cuanto en ella compartiste con nosotros:  fuiste digno canal de la Gracia hasta el último segundo de esa vida compartida con nosotros desde aquí.

miércoles, 6 de julio de 2011

Salir a sembrar

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 13,1-23
ECLESALIA, 06/07/11.- Antes de contar la parábola del sembrador que «salió a sembrar», el evangelista nos presenta a Jesús que «sale de casa» a encontrarse con la gente para «sentarse» sin prisas y dedicarse durante «mucho rato» a sembrar el Evangelio entre toda clase de gentes. Según Mateo, Jesús es el verdadero sembrador. De él tenemos que aprender también hoy a sembrar el Evangelio.
Lo primero es salir de nuestra casa. Es lo que pide siempre Jesús a sus discípulos: «Id por todo el mundo...», «Id y haced discípulos...». Para sembrar el Evangelio hemos de salir de nuestra seguridad y nuestros intereses. Evangelizar es "desplazarse", buscar el encuentro con la gente, comunicarnos con el hombre y la mujer de hoy, no vivir encerrados en nuestro pequeño mundo eclesial.
Esta "salida" hacia los demás no es proselitismo. No tiene nada de imposición o reconquista. Es ofrecer a las personas la oportunidad de encontrarse con Jesús y conocer una Buena Noticia que, si la acogen, les puede ayudar a vivir mejor y de manera más acertada y sana. Es lo esencial.
A sembrar no se puede salir sin llevar con nosotros la semilla. Antes de pensar en anunciar el Evangelio a otros, lo hemos de acoger dentro de la Iglesia, en nuestras comunidades y nuestras vidas. Es un error sentirnos depositarios de la tradición cristiana con la única tarea de transmitirla a otros. Una Iglesia que no vive el Evangelio, no puede contagiarlo. Una comunidad donde no se respira el deseo de vivir tras los pasos de Jesús, no puede invitar a nadie a seguirlo.

Las energías espirituales que hay en nuestras comunidades están quedando a veces sin explotar, bloqueadas por un clima generalizado de desaliento y desencanto. Nos estamos dedicando a "sobrevivir" más que a sembrar vida nueva. Hemos de despertar nuestra fe.
La crisis que estamos viviendo nos está conduciendo a la muerte de un cierto cristianismo, pero también al comienzo de una fe renovada, más fiel a Jesús y más evangélica. El Evangelio tiene fuerza para engendrar en cada época la fe en Cristo de manera nueva. También en nuestros días.
Pero hemos de aprender a sembrarlo con fe, con realismo y con verdad. Evangelizar no es transmitir una herencia, sino hacer posible el nacimiento de una fe que brote, no como "clonación" del pasado, sino como respuesta nueva al Evangelio escuchado desde las preguntas, los sufrimientos, los gozos y las esperanzas de nuestro tiempo .No es el momento de distraer a la gente con cualquier cosa. Es la hora de sembrar en los corazones lo esencial del Evangelio.

viernes, 1 de julio de 2011

Migrantes, desafío del nuevo milenio

Manifiesto público al final del Capítulo General
HERMANITAS DE LA ASUNCION, Equipe de Rédación, assomptionpetitessoeurs@yahoo.fr
PARÍS (FRANCIA).

ECLESALIA, 30/06/11.- Las Hermanitas de la Asunción vivimos y trabajamos en los diferentes continentes. Diariamente entramos en contacto con el sufrimiento insoportable de los migrantes y desplazados de toda edad y cultura. Los vemos llegar por tierra y por mar en condiciones terriblemente precarias, frecuentemente a precio de su vida. Siempre explotados por personas que se aprovechan de la urgencia de dejar el país de origen para acceder a necesidades básicas para ellos y sus familias.
Los encontramos sin casa, con hambre, sin dinero, indocumentados, sin posibilidades de comunicación en un país desconocido. Una experiencia traumática para el resto de su vida que les lleva a refugiarse en guetos con otras personas en situaciones semejantes.El sistema político local utiliza los medios de comunicación para describirlos como invasores que se apropian de los recursos del país al que llegan. Destacan sólo el coste público del financiamiento de programas para los inmigrantes y poco a poco reducen las ayudas.
Los países que acogen, aprueban leyes que no respetan las convenciones y los acuerdos internacionales para migrantes sin tener en cuenta los derechos humanos, hiriendo fuertemente su dignidad. Promueven políticas migratorias inaceptables, basadas en la percepción de los inmigrantes como criminales – terroristas de los que es necesario protegerse, de ahí la creación de lo Centros de Retención y expulsión. Son lugares de violencia y abusos, origen de revueltas sofocadas con más violencia. Esta situación es inaceptable en el siglo XXI. Se cierran las fronteras para las personas, mientras que se abren libremente para las finanzas, el comercio y la información. El racismo y la xenofobia están en aumento.
¿Por qué los inmigrantes dejan su país?.La población migrante se triplicó en los últimos cuarenta años y continuará aumentando. Las causas de este movimiento son muchas: guerra, violencia, desastres naturales y pobreza; todo ello resultado de un desarrollo injusto. Es hora de que nosotros/as y nuestros gobiernos reconozcamos que la gente deja su país porque no hay otra opción para sobrevivir. Las causas de la migración están en las decisiones que tomamos para organizar la vida y las relaciones en diferentes niveles.
En el Sínodo africano del 2009, Monseñor W Avenya, obispo de Makurdi Nigeria, dijo: “Los pueblos africanos van a seguir llegando a Europa, a riesgo de morir en el desierto o en el mar, hasta que no se tome en consideración el equilibrio económico y ambiental entre los dos continentes y el resto del mundo. La responsabilidad de reajustar este desequilibrio tiene que venir del Occidente.” De esto todos/as somos responsables.
No podemos mantener el silencio.
Estamos profundamente cuestionadas acerca de:- La reiterada violación de los derechos humanos fundamentales, los actos de violencia, el tráfico humano, la violencia sexual, la discriminación y las detenciones arbitrarias que se cobran víctimas entre los trabajadores migrantes, particularmente los africanos del Sub-Sahara
- Las intervenciones que detienen peligrosamente a los migrantes en el mar y en las fronteras al interior del país, especialmente los recientes naufragios de centenares de personas a lo largo de las costas del sur de Italia, incluyendo a muchas mujeres y niños que intentaban huir de la guerra en su país.
- La situación humanitaria de miles de trabajadores migrantes y sus familias que están hacinados en Centros de tránsito sin protección, sin acceso al agua, a una alimentación adecuada ni a servicios de salud.
Con un corazón compasivo y una actitud cooperativa
Apoyamos:
- El establecimiento de políticas de desarrollo y comercio internacional que favorezcan una economía justa y sostenible en los países donde el flujo de migrantes es mayor. Una economía que proteja las riquezas naturales de los paises más empobrecidos de la avaricia del occidente rico. Esto permitiría reducir el número de personas llevadas a emigrar por la extrema pobreza.
- Una reforma integral de las políticas migratorias y la preocupación permanente por garantizar a los inmigrantes indocumentados pleno acceso a los derechos fundamentales.
- Reconocer su contribución a la economía del país al que llegan y crear recursos legales que rijan el mercado laboral y garanticen un flujo de migración seguro y económicamente sostenible.
- Facilitar la reagrupación familiar y la unidad de la familia migrante. Mantener los lazos familiares es esencial para llegar a ser plenamente humanos y lograr la estabilidad social.
Reunidas en Capítulo General, nos hacemos más conscientes de la complejidad del movimiento global de los migrantes en el mundo de hoy y del gran sufrimiento impuesto a millones de personas.
Renovamos nuestro compromiso con los migrantes, fortaleciendo nuestras acciones locales en una perspectiva global, trabajando en red con organizaciones internacionales.
Hermanitas de la Asunción
Capítulo General Junio 2011 – París
Para más información: http://www.assomption-psa.org/

miércoles, 29 de junio de 2011

El pueblo sencillo

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net
San Sebastián (GUIPUZCOA). Mateo 11, 25-30

ECLESALIA, 29/06/11.- Jesús no tuvo problemas con la gente sencilla. El pueblo sintonizaba fácilmente con él. Aquellas gentes humildes que vivían trabajando sus tierras para sacar adelante una familia, acogían con gozo su mensaje de un Dios Padre, preocupado de todos sus hijos, sobre todo, los más olvidados.
Los más desvalidos buscaban su bendición: junto a Jesús sentían a Dios más cercano. Muchos enfermos, contagiados por su fe en un Dios bueno, volvían a confiar en el Padre del cielo. Las mujeres intuían que Dios tiene que amar a sus hijos e hijas como decía Jesús, con entrañas de madre.
El pueblo sentía que Jesús, con su forma de hablar de Dios, con su manera de ser y con su modo de reaccionar ante los más pobres y necesitados, les estaba anunciando al Dios que ellos necesitaban. En Jesús experimentaban la cercanía salvadora de Padre.
La actitud de los <<entendidos» era diferente. Lo que al pueblo sencillo le llena de alegría a ellos les indigna. Los maestros de la ley no pueden entender que Jesús se preocupe tanto del sufrimiento y tan poco del cumplimiento del sábado. Los dirigentes religiosos de Jerusalén lo miran con recelo: el Dios Padre del que habla Jesús no es una Buena Noticia, sino un peligro para su religión.
Para Jesús, esta reacción tan diferente ante su mensaje no es algo casual. Al Padre le parece lo mejor. Por eso le da gracias delante de todos: «Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y las has dado a conocer a los sencillos. Sí, Padre, así te ha parecido mejor».

También hoy el pueblo sencillo capta mejor que nadie el Evangelio. No tienen problemas para sintonizar con Jesús. A ellos se les revela el Padre mejor que a los “entendidos” en religión. Cuando oyen hablar de Jesús, confían en él de manera casi espontánea.Hoy, prácticamente, todo lo importante se piensa y se decide en la Iglesia, sin el pueblo sencillo y lejos de él. Sin embargo, difícilmente, se podrá hacer nada nuevo y bueno para el cristianismo del futuro sin contar con él. Es el pueblo sencillo el que nos arrastrará hacia una Iglesia más evangélica, no los teólogos ni los dirigentes religiosos.
Hemos de redescubrir el potencial evangélico que se encierra en el pueblo creyente. Muchos cristianos sencillos intuyen, desean y piden vivir su adhesión a Cristo de manera más evangélica, dentro de una Iglesia renovada por el Espíritu de Jesús. Nos están reclamando más evangelio y menos doctrina. Nos están pidiendo lo esencial, no frivolidades.

lunes, 27 de junio de 2011

Petición de "UP y D" para la modificación de los privilegios y pensiones parlamentarias (España)

UPyD (Unión, Progreso y Democracia) propuso retirar las pensiones privilegiadas de los políticos y sustituirlas por un sistema donde cotizaran como cualquier otro ciudadano.
¿Saben ustedes cuantos votaron a favor?. Sólo UPyD y UPN... y es la 3ª vez que pasa.
Así entienden la democracia los grandes partidos políticos españoles (PSOE, PP,  IU y unos cuantos partidos nacionalistas) y su forma de realizar el SERVICIO para el  que han sido elegidos. Uno se pregunta "qué se puede esperar de plataformas políticas así" y si acaso no está ya más que justificada la enorme desconfianza que sigue creciendo en este país hacia la clase política.
Es necesaria una regeneración absoluta de todo este espectro político y redefinir lo que DEMOCRACIA significa y llevarlo al terreno de la práctica, nuevas prácticas, nuevo estilo, nueva justicia,... aunque tenga que ser lejos de esas estructuras ya caducas y corruptas (estén imputados o no algunos de sus miembros) y digo "corruptas" no porque sean corruptos todos sus miembros sino porque en su estructura de funcionamiento o modus operandi demuestran estar muy lejos de lo que sería realmente justo, honesto y honrado.
Prefiero pecar de idealista o utópico antes de caer en el  servilismo y si he de optar con radicalidad... opto por la utopía, optaré siempre por ella; ella va de mano de la esperanza y sin ella sólo queda la resignación.

Pinchen sobre el siguiente enlace-web, no tiene desperdicio:

miércoles, 22 de junio de 2011

Reavivar la memoria de Jesús

El Cuerpo y la Sangre del Señor JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net  San Sebastióan (GUIPUZCOA). Juan 6,51-58
ECLESALIA, 22/06/11.- La crisis de la misa es, probablemente, el símbolo más expresivo de la crisis que se está viviendo en el cristianismo actual. Cada vez aparece con más evidencia que el cumplimiento fiel del ritual de la eucaristía, tal como ha quedado configurado a lo largo de los siglos, es insuficiente para alimentar el contacto vital con Cristo que necesita hoy la Iglesia. El alejamiento silencioso de tantos cristianos que abandonan la misa dominical, la ausencia generalizada de los jóvenes, incapaces de entender y gustar la celebración, las quejas y demandas de quienes siguen asistiendo con fidelidad ejemplar, nos están gritando a todos que la Iglesia necesita en el centro mismo de sus comunidades una experiencia sacramental mucho más viva y sentida. Sin embargo, nadie parece sentirse responsable de lo que está ocurriendo. Somos víctimas de la inercia, la cobardía o la pereza. Un día, quizás no tan lejano, una Iglesia más frágil y pobre, pero con más capacidad de renovación, emprenderá la transformación del ritual de la eucaristía, y la jerarquía asumirá su responsabilidad apostólica para tomar decisiones que hoy no nos atrevemos ni a plantear.
Mientras tanto no podemos permanecer pasivos. Para que un día se produzca una renovación litúrgica de la Cena del Señor es necesario crear un nuevo clima en las comunidades cristianas. Hemos de sentir de manera mucho más viva la necesidad de recordar a Jesús y hacer de su memoria el principio de una transformación profunda de nuestra experiencia religiosa. La última Cena es el gesto privilegiado en el que Jesús, ante la proximidad de su muerte, recapitula lo que ha sido su vida y lo que va a ser su crucifixión. En esa Cena se concentra y revela de manera excepcional el contenido salvador de toda su existencia: su amor al Padre y su compasión hacia los humanos, llevado hasta el extremo. Por eso es tan importante una celebración viva de la eucaristía. En ella actualizamos la presencia de Jesús en medio de nosotros. Reproducir lo que él vivió al término de su vida, plena e intensamente fiel al proyecto de su Padre, es la experiencia privilegiada que necesitamos para alimentar nuestro seguimiento a Jesús y nuestro trabajo para abrir caminos al Reino. Hemos de escuchar con mas hondura el mandato de Jesús: "Haced esto en memoria mía". En medio de dificultades, obstáculos y resistencias, hemos de luchar contra el olvido. Necesitamos hacer memoria de Jesús con más verdad y autenticidad.

miércoles, 15 de junio de 2011

El cristiano ante Dios

JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net  San Sebastián (GUIPUZCOA).
Juan 3,16-18

ECLESALIA, 15/06/11.- No siempre se nos hace fácil a los cristianos relacionarnos de manera concreta y viva con el misterio de Dios confesado como Trinidad. Sin embargo, la crisis religiosa nos está invitando a cuidar más que nunca una relación personal, sana y gratificante con él. Jesús, el Misterio de Dios hecho carne en el Profeta de Galilea, es el mejor punto de partida para reavivar una fe sencilla.
¿Cómo vivir ante el Padre?. Jesús nos enseña dos actitudes básicas. En primer lugar, una confianza total. El Padre es bueno. Nos quiere sin fin. Nada le importa más que nuestro bien. Podemos confiar en él sin miedos, recelos, cálculos o estrategias. Vivir es confiar en el Amor como misterio último de todo.
En segundo lugar, una docilidad incondicional. Es bueno vivir atentos a la voluntad de ese Padre, pues sólo quiere una vida más digna para todos. No hay una manera de vivir más sana y acertada. Esta es la motivación secreta de quien vive ante el misterio de la realidad desde la fe en un Dios Padre.
¿Qué es vivir con el Hijo de Dios encarnado?. En primer lugar, seguir a Jesús: conocerlo, creerle, sintonizar con él, aprender a vivir siguiendo sus pasos. Mirar la vida como la miraba él; tratar a las personas como él las trataba; sembrar signos de bondad y de libertad creadora como hacía él. Vivir haciendo la vida más humana. Así vive Dios cuando se encarna. Para un cristiano no hay otro modo de vivir más apasionante.
En segundo lugar, colaborar en el Proyecto de Dios que Jesús pone en marcha siguiendo la voluntad del Padre. No podemos permanecer pasivos. A los que lloran Dios los quiere ver riendo, a los que tienen hambre los quiere ver comiendo. Hemos de cambiar las cosas para que la vida sea vida para todos. Este Proyecto que Jesús llama "reino de Dios" es el marco, la orientación y el horizonte que se nos propone desde el misterio último de Dios para hacer la vida más humana.

¿Qué es vivir animados por el Espíritu Santo?. En primer lugar, vivir animados por el amor. Así se desprende de toda la trayectoria de Jesús. Lo esencial es vivirlo todo con amor y desde el amor. Nada hay más importante. El amor es la fuerza que pone sentido, verdad y esperanza en nuestra existencia. Es el amor el que nos salva de tantas torpezas, errores y miserias.
Por último, quien vive "ungido por el Espíritu de Dios" se siente enviado de manera especial a anunciar a los pobres la Buena Noticia. Su vida tiene fuerza liberadora para los cautivos; pone luz en quienes viven ciegos; es un regalo para quienes se sienten desgraciados.

martes, 14 de junio de 2011

El Espíritu de Dios está sobre ti

"El Espíritu del Señor sobre mí, porque me ha ungido para anunciar a los pobres la Buena Noticia, me ha enviado a proclamar la libertad a los cautivos y la vista a los ciegos, para dar la libertad a los oprimidos y proclamar un año de Gracia del Señor" (Lc.4,18-19).

El Espíritu de Dios está sobre ti, porque Él te ha elegido, Él te ha llamado para darle al mundo como María lo hizo en su momento,  como lo hicieron aquellos hombres y mujeres de Galilea,... como tú sabes en tu corazón que puedes hacer y... no, no digas que no vas a poder, que eso no va contigo, que tienes muchos defectos y vas a defraudar más que animar.
No, no digas eso porque así mismo respondió María: "¿Cómo va a ser eso si yo...?". Pero el ángel le respondió: "No temas, puede que tú no seas capaz... pero el Espíritu de Dios vendrá sobre ti". El resto... ya sabes cómo fue.
No, no digas que "no puedes" porque eso para Dios no es excusa; no digas que apenas tienes fe o que dudas; también las tuvo María y las tuvieron los apóstoles, incluso después de verle resucitado... pero el día de Pentecostés.... Ya conoces la historia.
No digas que eres un niño, un niño  que no sabe ni hablar en público (ya lo argumentó el profeta Jeremías y... de poco le sirvió: el Señor pudo más que su supuesta inmadurez o falta de autoestima y ya sabes lo que luego este hombre de Dios hizo).
No digas que "sí" para quedar bien y luego pirarte como Jonás... porque allá donde quieras escapar Él te alcanzará, si huyes hasta el abismo... allí estará Dios, si escalas las cumbres más altas allí le hallarás; no hay lugar ni momento en el que Él no pueda estar contigo.

A ti, profe de Religión, que siempre estás dispuesto a sacrificar tu tiempo libre en tu colegio y en mil cosas más sin otro interés que dar a conocer los valores del Reino de Dios.
A ti, pescador que en alta mar, haya viento, lluvia, sol o marejada pasas horas y días curtiéndote al sol y al salitre con la esperanza de poder llevar a puerto aquello que te permitirá sobrevivir y mantener a los tuyos.
A ti, mujer de la  limpieza del hospital en el  que entregas horas sin fin, que aún a sabiendas de que con eso que te pagan no saldrás de pobre jamás... realizas ese trabajo con amor pensando en el bien de los enfermos y lisiados.
A ti, barrendero de barrio que recorres mil y una veces las mismas calles y rincones devolviendo el decoro a cada espacio para volver otra vez mañana... escobón en ristre dando a cada transeúnte tu sonrisa y tus buenos días.
A ti, educador social que a diario desgastas tu vida por acoger al sin techo, al cristo roto de los bancos sin dinero, de los portales encartonados y puentes desahuciados,... en tus manos y en tu mirada halla ese hermano su consuelo.
A ti, voluntaria de prisiones que llevas a esos antros de inhumanidad el aire fresco de la calle en el infierno veraniego saliente de los muros de cemento y la calidez del corazón abierto en los más fríos inviernos, dejando siempre tras las rejas al irte un pedacito de ti.
A ti, reponedor del hipermercado y a ratos cajero, otras veces anunciante de productos mientras con tu constante simpatía atiendes pacienzudo las mil y una formas en que la diversidad del mundo se expresa y presenta ante ti.
A ti, repartidora de publicidad que para que te abran una puerta tienes que tocar a diario mil timbres y que por cuatro monedas para atender a quienes de tu pobre sueldo necesitan acoges quejas de mil lugares -por esa publicidad no deseada-
A ti, testigo de Jehová, santo de los últimos días o cristiano católico neocatecumenal,... que vas de puerta en puerta anunciando la VERDAD a quien te quiera escuchar con la sola recompensa de la bondad de Dios que ve en tu corazón tu sana intención.
A ti, enferma de cáncer o de ésas otras malaltías que dicen son sin retorno y que, sin embargo, no te impiden sonreir y animar incluso a quienes ante ti rinden su presencia, apoyo y cariño pero confundidos por tu coraje de heroína.
A ti, sindicalista que defiendes con honradez los derechos del pueblo trabajador afrontando no sólo el rechazo de empresarios de poca justicia sino también el corporativismo de tu propia directiva sindical.
A ti,...
A ti,... hermano y hermana, a ti Dios te llama.
A ti, Dios envía su espíritu y con Él y desde Él puedes llamarle "Papá", como el niño que ríe satisfecho en los brazos seguros de su padre o de su madre.
A ti, que vives a menudo la vida como un torrente desbocado sin tregua para el descanso desde el instante en que te abres a la luz del nuevo día hasta que las persianas de tus ojos dicen sencillamente "hasta mañana"; a ti Dios te invita.

No esperes luminarias en el  cielo ni llamaradas de fuego sobre tu cabeza; no supongas que el viento vaya a reventar las ventanas de tu casa anunciando la presencia del Espíritu de Dios; no sueñes con trompetas del apocalipsis para indicarte que... Él ha llegado a ti, porque... Él ya estaba en ti.
Él estaba en ti y tú en Él desde que fuiste concebido y desde el vientre materno te llamó y te consagró.
Él te consagró para ser su testigo, ser su apóstol del siglo XXI en cualquier ambiente en que te muevas.
Él te consagró para ser Él: amor en medio del mundo y bien sabes que no descansarás hasta que tú y Él seais uno.
Él te consagró para que quienes más amor necesitan descubran cada día que DIOS ES AMOR, que nadie está dejado de su mano y todo llega, a su hora, en su momento.
Él te consagró para ser un nuevo Cristo para todos los cristos rotos de este mundo y por ti redimidos con la fuerza y la sabiduría de Dios.
Él te consagró para ser voz de los sin-voz y los gritos de desesperación por las grandes injusticias hallen eco en los corazones de todos tus hermanos, también de quienes aparentan ser sordos y crueles con los más pequeños.
Él te llamó, Él te ungió, Él te consagró, Él te envió al mundo de mil y una maneras todos los días para que el mundo conozca el camino de la verdadera felicidad: el encuentro con Padre Dios.
El Espíritu de Dios está sobre ti, no temas, ponte en camino.

sábado, 11 de junio de 2011

Invocación


JOSÉ ANTONIO PAGOLA, vgentza@euskalnet.net San Sebastían (GUIPUZCOA)
Juan 20,19-23

ECLESALIA, 08/06/11.- Según San Juan, el Espíritu hace presente a Jesús en la comunidad cristiana, recordándonos su mensaje, haciéndonos caminar en su verdad, interiorizando en nosotros su mandato del amor. A ese Espíritu invocamos en esta fiesta de Pentecostés.
 Ven Espíritu Santo y enséñanos a invocar a Dios con ese nombre entrañable de "Padre" que nos enseñó Jesús. Si no sentimos su presencia buena en medio de nosotros, viviremos como huérfanos. Recuérdanos que sólo Jesús es el camino que nos lleva hasta él. Que sólo su vida entregada a los últimos nos muestra su verdadero rostro. Sin Jesús nunca entenderemos su sed de paz, de justicia y dignidad para todos sus hijos e hijas.
Ven Espíritu Santo y haznos caminar en la verdad de Jesús. Sin tu luz y tu aliento, olvidaremos una y otra vez su Proyecto del reino de Dios. Viviremos sin pasión y sin esperanza. No sabremos por qué le seguimos ni para qué. No sabremos por qué vivir y por qué sufrir. Y el Reino seguirá esperando colaboradores.
Ven Espíritu Santo y enséñanos a anunciar la Buena Noticia de Jesús. Que no echemos cargas pesadas sobre nadie. Que no dictaminemos sobre problemas que no nos duelen ni condenemos a quienes necesitan sobre todo acogida y comprensión. Que nunca quebremos la caña cascada ni apaguemos la mecha vacilante.
Ven Espíritu Santo e infunde en nosotros la experiencia religiosa de Jesús. Que no nos perdamos en trivialidades mientras descuidamos la justicia, la misericordia y la fe. Que nada ni nadie nos distraiga de seguirlo como único Señor. Que ninguna doctrina, práctica o devoción nos aleje de su Evangelio.
Ven Espíritu Santo y aumenta nuestra fe para experimentar la fuerza de Jesús en el centro mismo de nuestra debilidad. Enséñanos a alimentar nuestra vida, no de tradiciones humanas ni palabras vacías, sino del conocimiento interno de su Persona. Que nos dejemos guiar siempre por su Espíritu audaz y creador, no por nuestro instinto de seguridad.
Ven Espíritu Santo, transforma nuestros corazones y conviértenos a Jesús. Si cada uno de nosotros no cambia, nada cambiará en su Iglesia. Si todos seguimos cautivos de la inercia, nada nuevo y bueno nacerá entre sus seguidores. Si no nos dejamos arrastrar por su creatividad, su movimiento quedará bloqueado.
Ven Espíritu Santo y defiéndenos del riesgo de olvidar a Jesús. Atrapados por nuestros miedos e incertidumbres, no somos capaces de escuchar su voz ni sentir su aliento. Despierta nuestra adhesión pues, si perdemos el contacto con él, seguirá creciendo en nosotros el nerviosismo y la inseguridad.